Córdoba, El suspiro del Ángel, Opinión

A orillas del mar de la buganvilla

Suspira el querubín, que vuelve a sobrevolar los rincones de la herencia recibida, por los nuevos tiempos que se avecinan a orillas del mar de la buganvilla, porque sabe del miedo que tienen algunos a que se rescaten las frases que se pintaron en los muros cuando se creía que nunca pasaría lo que ha terminado pasando.

Suspira divertido por quienes han perdido lo que un día tuvieron al alcance de la mano, por culpa de querer jugar en primera división cuando el arte de su juego es de tercera regional. Suspira porque sabe que los quito de aquí y lo pongo allí suelen pasar factura cuando quien factura tiene ojos en la cara.

Suspira el ángel, sobrevolando torres fernandinas, porque hay sillas que se mueven bajo su sombra y voces llamando para llamar. Suspira porque las intenciones a veces se cumplen y los silencios pueden ser más elocuentes que el retumbar de los tambores.

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