Candelabro de cola, Opinión, Sevilla

A otros con el cuento de la Madrugá

La señora encargada de juzgar los pasados acontecimientos de la Madrugada hispalense de 2017 ya ha llegado a una conclusión. Parece ser que, tras las pertinentes deliberaciones una vez expuestas y analizadas las distintas pruebas y valorados los diversos testimonios de los testigos, todo lo que ocurrió en la ciudad hermana no estuvo organizado por nadie en concreto ni por ningún grupo de personas. ¡Chúpate esa! Para este viaje sí que no hacían falta alforjas.

Tristemente nada nuevo bajo la luna de la última Madrugada de Viernes Santo. La señora jueza ha debido quedarse extenuada tras el trabajazo que se ha debido meter entre pecho y espalda para llegar a tan brillante deducción. La que tristemente todos, o casi todos, nos podíamos imaginar que se iba a alcanzar. La misma del año 2000. Portazo y cierre en falso. Y  ya, si eso, a esperar a que el año que viene y el siguiente no pase nada. Con suerte a los capillitas y sacapasos se les olvidará todo y Santas Pascuas, Amén, Jesús.

No hay que ser muy listos para darse cuenta de que la jueza de turno y los polituchos que tenemos la desgracia de padecer en este país no están interesados en que se sepa la verdad. No es que estemos obsesionados buscando una teoría de la conspiración. Es que es más que evidente que aquí a algunos no les conviene que se investigue. ¿Qué se nos quiere ocultar? ¿Por qué intentan achacar a una pelea que tuvo lugar con la suficiente anterioridad a las primeras avalanchas el origen de las mismas? ¿Por qué se empeñan en negar lo que es obvio: que todas las avalanchas de este año, igual que las de 2000, estaban absolutamente organizadas? ¿Va a ser necesario que algún año haya que lamentar víctimas mortales para que alguien se tome estas investigaciones en serio?

Señora jueza, sus conclusiones sobre lo ocurrido la pasada Madrugada valen lo mismo que un cubito de hielo en el Polo Norte. Cuéntele a algún primo su cuento. Aquí ya estamos muy mayorcitos para este tipo de tonterías que usted concluye de su seria investigación, despropósito solamente comparable a que usted cobre del Estado cada mes.

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