El Capirote, Opinión, Sevilla

Aniversarios mutilados

Termina el año jubilar de la catedral de Triana y llega el turno de hacer balance de un año en el que tanto las hermandades del barrio como los vecinos se han volcado para realizar una efeméride que ha corona el templo más antiguo de Sevilla. La exposición que visité en diciembre y donde se hacía un recorrido con piezas tan interesantes como el palio de la Virgen de las Angustias de los Gitanos o imágenes de Santa Ana que pasan desapercibidas por el lugar que habitualmente ocupan a lo largo del año, descubría también sobresalientes piezas de orfebrería, pero echábamos además en falta la inclusión de otras imágenes.

¿Dónde estaba el Cristo atado a la columna de Pedro Millán que fue encontrado en el interior de un muro de la parroquia y que descansa en el Museo de Bellas Artes de la capital hispalense? Los organizadores pusieron todo su empeño para que el museo cediera una obra que regresaría temporalmente al espacio en el que fue hallado. Haber contemplado este Cristo gótico, en ese museo tan trianero que es la parroquia de Santa Ana, con cerámicas y regusto del viejo arrabal, habría supuesto admirar una escultura que destaca por la contención del dolor y el recogimiento de su actitud en su enclave. Allí, precisamente en el marco en el que se encontró, la imagen recobraría un sentido que se le priva a las imágenes cuando son trasladas a los museos.

Los cuadros de Valdés Leal, del Hospital de la Caridad, cobran todo su sentido cuando uno accede a la iglesia de San Jorge y se fija en ellos. Allí en medio de una catequética lección de lo que somos y seremos, se alzan dos obras barrocas que nos producen un vuelco al corazón. Dos certezas como la vida misma. En un museo habrían llenado espacios, descontextualizándose. Por eso, cuando uno acude a un templo y fija su mirada en la obra que fue realizada para aquel lugar, su expresión cobra todo el sentido posible. ¿Sería lo mismo contemplar la Inmaculada de los Venerables en el Museo del Prado que en la iglesia del hospital para la que fue realizada? Aunque uno acuda al Bellas Artes y, llegado a la Sala de los Murillos, se sienta minúsculo en medio de tanta grandeza, las obras en sus respectivos espacios cobran una dimensión aún mayor.

La negativa de la pinacoteca más importante de Sevilla de ceder el Cristo atado a la columna no fue bien recibida por parte de la organización, quienes habrían aplaudido el regreso por unos meses de una obra capital del gótico sevillano. Por otra parte, la cesión habría supuesto una avalancha de solicitudes para próximas efemérides, por lo que era mejor cortar de raíz. Y, si además se le añade el valor tanto histórico como artístico de las obras, es razón más que suficiente para avisar a demás efemérides que están por venir de que será mejor mirar hacia otro lado.

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