Córdoba, Opinión, Racheando

Consultas populares y otras formas de manipular la democracia

Hoy se cumplen 40 años desde que los españoles pudieron votar en unas elecciones generales libremente tras la muerte de Franco en las que estaban representadas todas las fuerzas políticas que así lo quisieron, incluido el “temido” PCE.

Debe ser por eso por lo que en un auge de democracia participativa se podría llamar, el concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Córdoba, y delegado para la Semana Santa Emilio Aumente durante la tertulia organizada por la Cadena Ser, ha hecho suyas las tesis comunistas, proponiendo votar el recorrido de la carrera oficial de la Semana de Pasión de la ciudad a los vecinos.

Un servidor oye las palabras votación, consulta, referéndum y elecciones y se esconde debajo de la mesa más cercana, más que nada por la que se puede empezar a liar. Yo a diferencia del señor Aumente, no vivo de la política, por lo cual no voy a meterme en su ideología, sino en su solicitud de procedimiento democrático en el que participaría la ciudadanía cordobesa, ante lo que acusa de la privatización de la Semana Santa.

Hablar de privatización y ese discurso polemista en el que quieren rascar unos votos no voy a entrar, pero si quiero preguntarme la igual que ha hecho la Agrupación de Cofradías, el por qué solo se proponen estas consultas ciudadanas cuando a lo que Semana Santa se refiere. ¿Por qué no se propone una consulta sobre si molesta la potencia de luz del alumbrado de la Feria, y si es así, si deberían contratar a una empresa para cambiarla o seguir con la que están?

No debe saber que los hermanos de las cofradías y hermandades votamos a nuestros representantes para que ellos, y solo ellos, tomen la decisión que mejor pueden servir a nuestros intereses y que, si se ha llegado a ese acuerdo de Carrera Oficial, ha sido democráticamente alcanzado por todos, aunque alguien esté en contra, para llegar a ese acuerdo.

Lo mismo pasa con los concejales elegidos, se somete a votación durante las elecciones municipales para elegir a esos representantes del pueblo para que cumplan con su trabajo, que es buscar el bienestar se los ciudadanos.

A mi parecer, someter a consulta popular la carrera oficial a todos los ciudadanos, sean o no cofrades, les moleste o no, es una pérdida de tiempo así como de dinero, puesto que es su trabajo y deber hablar con las asociaciones vecinales y ver que opinan.

No se es más demócrata cuanto más se vota, sino cuando se aceptan las decisiones, y parece que todo lo que sea relacionado con la Semana Santa ha de ser cuestionado. Por otra parte, tanta votación me haría preguntarme para qué existe ese puesto de concejal del que vive, si todas las decisiones las tomaríamos los ciudadanos y no el representante que hemos votado.

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