El Rincón de Costal Hero, Opinión, Sevilla

Del miedito del Consejo al rey del collage y tiro porque me toca

¡Tos por igual valientes!. ¡A esta es!

El arte de girar el timón y cambiar de rumbo no está al alcance de cualquiera, ¡mi arma!, no todo el mundo tiene el ange necesario para decir blanco y al cabo de un rato decir negro y que no se note que se ha tragado sus palabras. Se invoca el manido “rectificar es de sabios”, y a correr. Que digo yo que si hay que rectificar, se rectifica, pero lo que de verdad es de sabios es no equivocarse tanto. Ante el miedito generalizado de que se liara parda en el Cabildo de toma de horas, a algún lumbrera se le ocurrió que la mejor opción posible era la de ocultar la potencial salida de pata de banco, como si con eso se evitase que llegara a la opinión pública. Algunos no se enteran ni se van a enterar. Cuando dos o más se reúnen con asuntos de cofradías encima de la mesa, a los cinco minutos el secreto está encima pero de la barra de un bar o taberna cofrade (léase también grupo de whatsapp o redes sociales), esto lo sabe hasta un niño de teta. Menos mal que alguien hizo entrar en razón a quien correspondía y se levantó la censura antes de que se armara gorda pero en los medios. Al final no pasó nada, una protesta blandita y una respuesta inexistente que pareció más un “que no te escucho cartucho” que otra cosa… si es que dos no se pelean si uno quiere. La próxima Madrugá volverá a pasar lo mismo… el palio de las Angustias volverá a entrar en Campana más cerca del Sábado que del Jueves Santo, Los Gitanos montarán en cólera con toda justicia, la mayoría de los medios “pasarán del tema”… y llegará mayo y vuelta a empezar… y otra vuelta de tuerca en este bucle cósmico en el que estamos metidos hasta que la cosa estalle… y como estalle…

(conversación ficticia)
– Señor artista entre los artistas, genio señalado a dedo por los dioses, “¿aprende mucho de las críticas?”
– “No, porque las críticas son vacías y vienen de personas sin conocimientos. Aunque para mí eso es un éxito. Provocar reacciones con obras que no insultan o transgreden de forma agresiva es muy difícil”.
(fin de la conversación ficticia)
Prepotencia al poder, incongruente porque o minimizamos la crítica y no nos sirve de nada o consideramos un éxito que nos critiquen, ¡pero teta y sopa no cogen en la boca, mi arma!. Y luego está lo que no insultar de forma agresiva, que es algo así como insultar pero poco, finamente… “Chulería infinita” que diría mi amigo Manué, el del desavío de la esquina. Los artistas tienen que ser como los capataces, que también son artistas, bueno algunos. Y como los corredores de fórmula uno, unos seres con complejo de superioridad que se creen por encima de la media y miran por encima del hombro al resto de la humanidad. ¿Cómo dice?, ¿que no todos?… claro hombre, hay excepciones que confirman la regla y verdaderos artistas que no tienen que construir su biografía a base de atacar y minimizar la obra de sus compañeros convirtiéndolos en rivales, llamando cuadros con letras a carteles que no han de ser confundidos con un collage por mucho que luego el artista se afane ufano en intentar aclarar las “diferencias evidentes”. Y si no se comprende tanta elocuencia un “no tié usté ni puta idea” a tiempo, y sanseacabó. Fititú que el puntito de soberbia hasta me parece divertido… ridículo pero divertido, noniná. A fin de cuenta de eso se trata ¿no? De conseguir que cuando se hace una obra no se hable de la obra sino del genio… Objetivo cumplido; el del artista, el de los que pagan… no sé yo,… la verdad…

¡Ahí queó!

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