El suspiro del Ángel, España, Opinión

Despedidas inminentes y marchas voluntarias

Suspira el querubín al recordar que en el camino todos los mortales están de paso y, más pronto o más temprano, el sendero se viene a acabar, aunque no deje de tener su gracia que el final de algunos que guían los pasos de otros venga marcado precisamente por el comienzo de los que acaban de llegar.

Suspiros alados porque también es cierto que otros se verán en la misma tesitura sin apenas haberles dejado andar a pesar de lo felices que estos se las prometían al principio del camino.

Suspira el ángel porque sabe que también hay otro que, sin esperar a que nadie le enseñara la puerta, decidió irse con la música a otra parte y coger el camino del hogar para cenar en casa, sospechando que el hombre quizá andaba cansado de hacer esta comida fuera del hogar.

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