Córdoba, El Cirineo, Opinión

Conmigo no cuenten para esta guerra

​​Aquellos lectores que tengan cierta edad recordarán un programa de televisión que alcanzó gran notoriedad y respondía al nombre de Caiga quien Caiga. Un programa dirigido por el Gran Wyoming, que por aquel entonces aún no se había revelado con su actual y monocromática cara y desde la ironía atizaba junto a su equipo a unos y a otros a través de la crítica irreverente e inteligente, sobre todo de algunos de sus compañeros. Seguramente, de entre todas las secciones de aquel histórico programa, la más recordada sea el Curso de Ética Periodística que cada semana defendía Juanjo de la Iglesia. En esa sección, de la Iglesia, con grandes dosis de esa ironía de la que les hablaba, denunciaba un titular excesivamente partidista extraído de la prensa real y demostraba las verdaderas intenciones de quien lo perpetraba. Para que sepan de lo que les hablo aquí tiene un extracto en vídeo de en que consistía aquella sección.

Como muchas otras veces, se preguntarán que a cuenta de qué viene hoy al hablarles el Cirineo de un programa de hace más de dos décadas. Calma, no se me precipiten. Verán, hay dos cosas que siempre me han enervado, que alteran mi cada vez más escuálido sosiego, que me resultan especialmente insoportables. Una de ellas es el victimismo barato. La otra es que me tratan por gilipollas. Y mucho más cuando quienes intentan manipularme están representando un papel que no se creen ni ellos y únicamente representan porque, en el ridículo objetivo de convertirse en un “Cordópolis de derechas” hay quienes son capaces de tragarse su dignidad por un puñado de monedas. Cordópolis al menos no engaña a nadie. Son de izquierdas, muy de izquierdas, y hablan de Cofradías porque vende, punto pelota, que les compre el producto quien quiera y a correr. Otros son tan de extrema izquierda como ellos, antidemócratas inmersos en círculos podemitas y a base de titulares tendenciosos están engañando al personal haciendo creer lo que no son, porque lo ordena quien paga. Lo que pasa es que no se puede estar representando un papel por los siglos de los siglos, al final asoma el plumero y además se da la curiosa circunstancia de que en este mundillo en el que nos hallamos inmersos quienes hemos decidido contar cosas, cada uno es esclavo de sus palabras y algunos parecen haber olvidado lo escrito en el pasado, que en cualquier momento puede volver a aflorar. No olviden que la obediencia debida y la escritura dirigida no cuelan si no te pagan un duro a menos que uno desee pasar por una versión actualizada de Forrest Gamp.

Pero volvamos a la cuestión que nos ocupa, que me disperso en cosillas que me interesan bastante poco. Les venía a hablar del victimismo barato… y la manipulación. Y de paso de tener los arrestos, como propugnaba aquel Curso de Ética Periodística, de llamar a las cosas por su nombre. Resulta que hay quienes están especialmente interesados en dar a entender que el Ayuntamiento de Córdoba, el socialista, persigue abiertamente a las Cofradías de la ciudad, y que cualquier cosa que hacen sus representantes, única y exclusivamente porque vende entre los sectores más recalcitrantes de la opinión pública, la hacen por atizar a las cofradías. Esta teoría que, a estas alturas, segunda puerta incluida, es bastante complicada de defender, tiene gran aceptación entre aquellos que se dejan llevar por la testosterona siendo capaces de difundir, sin darse cuenta o lo que es mucho peor, sabiéndolo y sin que se les caiga la cara de vergüenza, un artículo sobre la presunta ocupación de la Mezquita Catedral varios años después de que el suceso se produjese, dándolo por cierto. Estos personajes interesados en alentar esta teoría están echando continuamente leña al fuego del odio y la división a través de titulares tan manipuladores como los que denunciaba aquel Curso de Ética Periodística del que les hablaba al principio. Y el hecho de que otros, no el partido que gobierna la ciudad, -personajes individuales aparte que no representan al resto del partido-, lleven años quemando sus naves para lograr el enfrentamiento social, no es excusa para que desde núcleos sociales presuntamente cercanos a la Iglesia Católica se juegue al mismo juego.

De acuerdo que desde que Ambrosio se hizo con la vara de mando del Ayuntamiento, se han producido determinados episodios y algunas salidas de pata de banco, algunas declaraciones y ausencias que no son precisamente edificantes vistos desde el prisma de las hermandades, pero dar a entender que el Ayuntamiento persigue a las Hermandades porque alguien ha cometido la torpeza de poner unos servicios en el lugar inadecuado, porque un policía local demuestre unos modos manifiestamente mejorables o porque un concejal se equivoque de cruz al identificar la que ha sido multada, no es que sea tergiversar o manipular, es mentir, engañar, y de paso tomar por imbécil al común de los mortales. En primer lugar porque sería absurdo atacar con estos hechos a las Hermandades para retractarse a los cinco minutos. Nadie obliga a nadie a visitar determinadas cruces ni interesarse por ciertos asuntos y algunos lo están haciendo cuando a otros no se les vio jamás el pelo cerca de una cofradía, recuerden las ausencias del Vía Crucis Magno de 2013. Si de lo que se trata es de atacar por atacar, se ponen los servicios en el lugar inadecuado pero se dejan “por mis santos reales” y si se quiere perseguir por perseguir, se hace una huelga a la japonesa y ya les digo yo que se encuentran motivos, por muy sibilinos que puedan ser, para multar precisamente a las cruces cofrades. Cualquiera que se haya pasado por alguna de ellas es perfectamente consciente de que por mucho interés que se ponga por parte de los responsables en ser muy estricto en la observancia de las ordenanzas municipales, y no me cabe la menor duda de que así ha sido, algunos milímetros, aunque sea por unos instantes la línea siempre se supera.

Y es que se trata de ser inteligente y no dejarse arrastrar al monte para regalarle audiencia a nadie poniendo la cara de todos los cofrades, la de cada uno de nosotros incluida, para que nos la partan. Una cosa es el victimismo barato y el enfrentamiento perenne y otra muy distinta es defender los derechos de las cofradías y los cofrades, respondiendo con toda la firmeza que sea necesario cuando seamos objeto de ataques indiscriminados. Ataques que, dicho sea de paso, han sido protagonizados más por los compañeros de viaje del partido de la Alcaldesa que por el propio PSOE -más allá de ciertas torpezas-, que no ha tenido empacho alguno en hacer lo que entiende que debe cuando ha entendido que toca. ¿Que a veces no toca cuando los cofrades quisiéramos? ¿Que sigue defendiendo la titularidad pública de la Mezquita-Catedral antigua Catedral -curioso y no suficientemente explicado cambio de nombre reciente, por cierto-? Mientras se haga desde el respeto, ningún demócrata, repito, demócrata, podría rasgarse las vestiduras por eso. Si queremos que se nos respete debemos respetar aunque no compartamos las opiniones que difieran de la nuestra. Lo que pasa es que para determinado partido político, su rival siempre ha sido y continua siendo el PSOE. Y en este sentido, resultaría sumamente interesante conocer con detalle quién se esconde detrás de cada cual para juzgar la realidad actual en toda su plenitud.

¿Es conforme con la doctrina de la Iglesia vivir permanentemente con el hacha preparada para destrozar todo lo que se mueve? Permítanme en este sentido que ponga de manifiesto mis dudas al respecto y que no salga de mi asombro cuando es precisamente desde algunos miembros del clero desde donde se alienta una guerra continua que sinceramente creo que no beneficia a las cofradías y para la que desde luego conmigo que no cuenten. Defendernos de los ataques sí, pero la política de rebuscar con fruición molinos de viento, a ver si en medio del cada vez más revuelto río – a veces artificialmente- hay pescadores que encuentran la ganancia que desesperadamente buscan, huele a demasiada distancia y como les dije al principio, detesto que me tomen por gilipollas.

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