El suspiro del Ángel, Opinión

El de la batuta y los tiesos

Suspira el querubín sofocado con el golpetazo de calor de un verano que llega antes del día que marca el calendario y no se explica cómo es posible que ni los calores inhumanos aparten al jefe que está en todas partes de la primera plana de las fotografías del cortijo en el que lleva la batuta.

Suspiros alados al conocer que hay una Cofradía en la que van a volver a las andadas y, como parece que ya no hay crisis y tienen todo hecho, se van a volver a gastar el dinero en sacar a quien nadie echaba de menos, aunque el asunto no sea prioritario y ellos anden tiesos para todo.

Suspira el ángel consolado sabiendo que el descanso parece llamar a algunos que han hecho méritos y ya ven cerca el final de una etapa que se acaba, aunque en su fuero interno saben que les sobró el último medio año.

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