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El Capirote, Opinión, Sevilla

El perfume

“No he visto más refregaos en mi vida”, comentaba un amigo mío, ya de avanzada edad que, a pesar de los achaques propios de los años, continúa recorriendo cada fin de semana los templos de esta Andalucía tan mariana en su ya demodé Renault rojo ― algunos preferirán llamarlo vintage ―. Recuerda a Fernando Morillo, el histórico vestidor de la Esperanza de Triana, y lo ve ahora en las dolorosas que se encuentran ataviadas con aquel invento tan trianero, que recuperase la Esperanza Marinera en la Semana Santa del año 2008, en bastantes ciudades del sur.

Inevitablemente, el ser humano ha realizado siempre una mirada al pasado en busca de rescatar tiempos pretéritos. Por ejemplo, el romanticismo con los viajes literarios a la Edad Media o exotismo de oriente que enamoraba a franceses y alemanes. A veces, con más suerte que otras. Y en el mundo de las cofradías asistimos a un viraje hacia los caminos andados, probablemente más ahora que en ninguna otra época.

No pocos son los vestidores que han sabido rescatar con acierto los atuendos de las dolorosas. Tras de sí horas de búsqueda de información a través de fotografías y en los archivos de las corporaciones para saber sacar lo mejor de la imagen. Este septiembre nos sorprendía la Virgen de Gracia y Esperanza, de San Roque, con la saya que estrenó la talla de Juan de Astorga y después de la contienda civil lució la de Vergara Herrera. Una diadema de la hermandad del Dulce Nombre coronaba una de las mejores estampas que hemos visto en los últimos tiempos, donde hasta la mirada de la Virgen parecía estar llena de tristeza, afligida por aquellos tiempos, donde ni siquiera Gracia y Esperanza había nacido. Grande de León también ha logrado que cada tarde de Viernes Santo asistamos a la procesión de la Soledad de San Buenaventura como si de un extracto de la filmografía se tratase.

El hecho de que ahora se empleen las nuevas tecnologías hace que una fotografía se vuelva viral en menos de lo que uno imagina. Cuando la imagen astorgueña aparece ya sobre su paso, rápidamente la instantánea se convierte en una de las más enviadas. Y qué decir de aquellos que imprimen un sello tan personal que, solo con verlas podemos decir “es de Paleteiro”, o “me huele a Paquili”. Y así uno ejerce su particular sentencia, con el convencimiento de que nunca antes las dolorosas desprendieron, gracias al buen hacer de los vestidores, el perfume de antaño.

🔎 Buscamos redactores y fotógrafos que quieran incorporarse al equipo de Gente de Paz. Si te interesa, contacta en el mail gentedepaz1940@gmail.com pic.twitter.com/O4wGIqKNpy

Hace alrededor de 9 minutos del Twitter de Gente de Paz vía Hootsuite

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