Córdoba, De trama simple, Opinión

El poder invencible de la Fe y el amor

Muchos son los detalles que podemos destacar sobre la Semana Santa y sobre lo que supone a nivel espiritual para los cristianos, muchos son los detalles que año tras año trascienden o no sobre los sentimientos de personas anónimas, que al ver las imágenes de nuestro señor o de su bendita madre por nuestras calles les piden y les rezan con una mayor devoción si cabe. Estoy convencido de que la Semana Santa acerca a Dios al pueblo y viceversa, y esa mezcla de olor, luz, color, sonido y movimiento despierta en el ser humano una sensibilidad distinta, despierta unas emociones que durante otros instantes quizás permanezcan algo distraídas o dormidas.

Estos sentimientos generan un movimiento mayor del que nosotros podemos controlar, generan una energía que tiene la capacidad de mover a grupos de personas entorno a unos mismos objetivos, a unos mismos valores que nos hace estar unidos frente a unos determinados aspectos. Es difícil de explicar, pero quizás ahí radica la riqueza de estos movimientos, de este acto de Fe y penitencia que primavera tras primavera se renueva y lleva hasta nuestras calles a nuestras imágenes. Quizás aquellos que estudien psicología humana puedan darnos una explicación científica o un porqué, quizás ellos puedan explicar que mueve a tantas personas, que hace que un grupo de hombres o mujeres de diferentes clases sociales sean capaces de meterse bajo un paso y coordinar sus movimientos, sus sentidos e incluso sus deseos y peticiones, ¿tradición y afición? o ¿devoción y Fe?

Esta Semana Santa, como muchas anteriores, ha estado llena de detalles, detalles que pasan desapercibidos en muchas ocasiones, instantes que no trascienden más allá de esos momentos puntuales. Muchas de nuestras peticiones, rezos, dedicatorias, quedan como mucho reflejadas o retenidas para la historia en algún video guardado o en algún audio de un móvil. Pocas veces tenemos la oportunidad de conocer más sobre ellas, pocas veces nuestras peticiones se hacen como dirían hoy “treding topic”, y generan una corriente común y multitudinaria.

Este año, una familia, unos amigos han conseguido generar esa corriente de energía mágica en torno a una petición, en torno a un chico que con tan sólo 14 años ha sufrido la adversidad de la enfermedad. Un chico que pasó la semana santa en UCI y llámenlo magia, energía, o milagro consiguió aunar en un mismo deseo, en una misma petición a muchas cuadrillas, a capataces, a familiares y amigos, consiguió que todos dedicarán una oración común por él durante los días de la pasión. Esa energía, esas peticiones tuvieron algún resultado, quizás no el deseado por todos pero si el suficiente para percibir ese rayo de esperanza que a todos nos alienta.

Esa fuerza inmaterial, ese deseo colectivo común consiguió que Edu fuera desconectado de un respirador y saliera de la UCI, es verdad que sigue ingresado y que su futuro aún sigue siendo muy incierto, pero si una vez se consiguió el milagro, porqué no otra vez más. Generemos esos buenos deseos, elevemos nuestras peticiones comunes y levantemos al cielo todos a una por él y por todos los que sufren, para que nunca perdamos la esperanza, porque los sentimientos, la Fe y el amor pueden más de lo que realmente pensamos y de pequeños detalles está hecha la vida.

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