Córdoba, El Cirineo, Opinión, Sevilla

En legítima defensa

¿No me dirán que están sorprendidos con toda esta polvareda infame de someter a cabildo, digo a referéndum o consulta popular, la Carrera Oficial de la Semana Santa de Córdoba y no si una carrera más o menos masificada pasa por la Catedral? No puedo creer a estas alturas semejante disparate. ¿Pensaban realmente que los odiadores profesionales iban a soltar con facilidad la jugosísima presa en que se ha convertido atizar a Iglesia y cofradías? No se engañen, insultar a la Iglesia y atacar a todoloquehueleaincienso vende y mucho. Y mucho más desde que existe información cofrade a diario. Hace unos años cualquier desaire hubiese pasado prácticamente desapercibido, fundamentalmente porque prácticamente nadie lo hubiese contado. Ahora son muchas las plumas afiladas esperando cualquier tropiezo y cualquier salida de pata de banco para lanzarse al cuello del perpetrador. 

Ojo, no es que me parezca mal. Me parece actuar en legítima defensa denunciar los ataques desaforados de determinado espectro social hacia lo que las cofradías representamos. Otra cosa que merecería un análisis más sosegado es desentrañar las auténticas motivaciones de aquellos que denuncian estos excesos. Hay quienes lo hacen por un sentido más o menos desarrollado de la justicia pero también quienes solo lo hacen por un puñado de visitas, por un poco más de audiencia. 

Sea como fuere, la nueva torpeza de Aumente le ha puesto en bandeja a la izquierda más rancia y radical que ha sufrido este país en los últimos cincuenta años un nuevo caballo de batalla al que subirse para potenciar el sectarismo, el enfrentamiento social y el odio gratuito que, dicho sea de paso, es lo único que algunos parecen saber hacer. La última novedad estriba en sacar del sarcófago a determinadas momias para que ladren un poquito a diestra y siniestra – bueno en realidad solamente a lo que ellos consideran diestra – para regocijo de unos cuantos amantes de la arqueología y sonrojo de los que tenemos memoria y somos conscientes de lo que algunos fueron y para lo que han quedado. 

En ocasiones, los ataques se revisten de “verborreica” parafernalia revestida de presunta erudición – tranquilo Joaquín, no te exaltes, ya se que “verborreica” no está en el diccionario, es solamente una licencia –  materializada en comisiones compuestas por quienes se han significado a lo largo de los años por su animadversión manifiesta hacia la Iglesia Católica en cualquiera de sus manifestaciones. Otras en meras payasadas como proponer una comisión en la que una Federación de Vecinos vergonzosamente politizada y subvencionada – con 75.000 euros de adjudicación a dedo, nada menos – por los mismos que pretenden cargarse el sueño de miles de cordobeses y llevado al más delirante de los extremos hasta la Federación del taxi – ¿por qué no la de balonmano?, puestos a proponer idioteces – decidan destruir lo que se ha tardado en construir décadas. Al final vamos a tener que dar por buena la teoría de que toda esta sarta de imbecilidades a granel sólo se cura con una buena mayoría absoluta. Tomen nota todos, incluidos los que ahora predican desde el púlpito de la indignación y antes de ayer votaron a algunos de estos especímenes.

Que nadie se lleve a engaño y lo hemos venido advirtiendo desde hace meses, incluso años. Los ataques se van a ir reproduciendo cada vez con mayor intensidad. Son las cosas del odio latente y son muchos los que cuando amenazan con el fuego no lo hacen en sentido figurado, sino que desean fervientemente que algún chalado se introduzca en alguna capilla, lance algún objeto incendiario o protagonice cualquier ataque similar que cause el mayor daño posible. No me digan que exagero. Solo hay que pasearse cargado de paciencia por el proceloso océano de las redes sociales para adquirir consciencia de que el odio va in crescendo, de que el enfrentamiento social se alimenta día tras día y que lo que hace tan solo quince años parecía una barbaridad imposible de estallar, hoy se antoja perfectamente factible.

Gentuza de determinado pelaje se encarga de enardecer a sus tropas contra un sector concreto de la sociedad. Y no les quepa duda que más de un descerebrado terminará por sobrepasar la linea y ahí tendremos que estar los cofrades y los cristianos para defendernos. No malinterpreten mis palabras, no les hablo de responder con violencia a la violencia. Para responder adecuadamente están los tribunales, para acudir a defender nuestros derechos que están salvaguardados mientras sigamos viviendo en democracia. El día en que todos estos antidemócratas fascistoides de extrema izquierda que se agrupan en torno a coaliciones hundidas y prácticamente desaparecidas o círculos bolivarianos gobiernen, si es que eso llega, otro gallo cantará. Mientras seamos capaces entre unos y otros de evitarlo, la democracia, la justicia y el Estado de Derecho seguirán siendo las herramientas a utilizar como legítima defensa, lo cual no es óbice para que seamos lo suficientemente precavidos e inteligentes como para implementar todas las medidas de seguridad que sean necesarias, para que el día que algún tarado se deje llevar por las soflamas de toda esta gentuza que lleva años alentando el odio hacia todoloquehueleaincienso y cometa una barbaridad, las consecuencias sean las mínimas posibles.

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