Candelabro de cola, Córdoba, Opinión

Es tiempo de hombres grandes

El curso cofrade casi ha tocado a su fin. Quedará el 16 de julio para disfrutar de dos hermandades de gloria para celebrar el día grande del Carmelo. Una de ellas es una auténtica genialidad y una envidia para muchas hermandades de penitencia… incluidas algunas de rancio abolengo e historia contada por siglos. La otra, una gran promesa que, desde Puerta Nueva, camina con pequeños pero firmes pasos. El 15 de agosto Nuestra Señora del Tránsito paseará de nuevo por San Basilio y pondrá, entonces sí, punto final a las salidas procesionales hasta que con la procesión de Nuestra Señora de la Fuensanta se inicie un nuevo ciclo.

Pasarán los meses estivales y pocos recordarán durante este periodo de asueto que las cofradías se llevan en la mochila de la playa la “amenaza” de que su Semana Mayor sea gestionada al albur de los designios de un partido que gobierna la ciudad intentando quedar bien con todos todo el tiempo lo que, por su propio peso, es imposible. Imagino que la estrategia a seguir por las Hermandades y Cofradías y su máximo órgano de representación va a ser quedarse lo más quietos posibles y aquí pelillos a la mar, que ya se olvidará todo y vendrán tiempos mejores. Lo mismo a algunos se les olvida el órdago de la carrera oficial catedralicia en las vacaciones. Y quizá, oigan, lleven hasta razón. Que siga la cosa así y a seguir aguantando. Que lo mismo callar y hacerse el loco es lo mejor. Pero descuiden, que neocomunistas y viejocomunistas (Ganemos e Izquierda Unida), los concejales “progres” de ahora y los viejos rockeros de antaño (Anguita, Trigo y  Pérez ) así como asociaciones de vecinos próximas a la izquierda volverán a tocar la zambomba.

La pregunta es: ¿cuándo puñetas se darán cuenta las cofradías y los dirigentes de la Agrupación de que son ellos quienes tienen la sartén por el mango? ¿Qué necesitan todos estos para unirse y poner pie en pared para decir “hasta aquí hemos llegado y el próximo año no habrá Semana Santa en la calle”? El día que eso pase, que no cuento con verlo, los políticos locales, sean del signo que sean, asumirán por fin el cacareado mensaje “somos el mayor colectivo asociativo de la ciudad”. Y, quién sabe, quizá las hermandades y cofradías podrán percibir una subvención mayor y más justa que la que actualmente concede el consistorio y que, a todas luces, no solamente no es justa sino que no da ni para pipas a cada una de nuestras hermandades. Pero claro, para esto hay que tener lo que hay que tener y ser hombres que se visten por los pies. Y aunque algunos hermanos mayores hay así en los tiempos que corren, son estos raras avis. Necesitamos con urgencia hombres grandes, sin complejos y con altura de miras. ¿Es pedir demasiado?

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