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En mi Huerto de los olivos, Opinión

Hace 25 años y 7 meses

En esta vida, la cual, la vivimos con una intensidad y una grado o punto de estrés que no es lógico, pero que es lo que hay, hoy en día. Y con tanto cambio de tendencias políticas, profesionales, emocionales e incluso cofrades. Me van a permitir la licencia para volver atrás veinticinco años y siete meses justos. Que hacían ustedes hace justo 25 años y 7 meses. Lo recuerdan? Ocurrirá de todo, unos se acordarán, otros no, otros harán lo posible por acordarse y otros no podrán hacerlo porque aún no habían venido a este mundo.

Pues bien, yo si me acuerdo como si fuese ayer mismo. Y si fue un domingo, el primer domingo del mes de febrero de ese año tan importante que lo fue para España. Y se dio la casualidad que era 2 de febrero. Día donde se celebra la festividad la Candelaria en muchos lugares de la geografía española. Y miren por donde es un día tan especial que fue el día que nació mi primer retoño. Fue el día que el Todopoderoso dijo que mi primer hijo tenía que venir al mundo.

Además de ser un día muy especial para mi familia por parte de mi madre, es un día muy especial por distintas celebraciones en su familia. Es por lo cual, ese día está muy marcado en los calendarios de mi familia y mio propio, como es natural. Y desde entonces comenzó una andadura, que porque no decir lo, muy difícil pero a la vez única.

Qué puedo decir de ese pequeño que ya lo decía una amiga, Manoli, de aquella junta de gobierno tan especial de la hermandad del Huerto, que nos decía a su madre y a mi, tu hijo es Candelario. Y nosotros por aquel entonces nos reíamos de las ocurrencias de Manoli, y del resto de amigos que nos abrazaron en esa junta de gobierno como si fuésemos de esa familia toda la vida. Como olvidar a ese pequeñajo que fue “hijo”de casi todos los miembros de aquella familia.

Podría seguir comentando una barbaridad de anécdotas de mi hijo, por la nave de la Parroquia gélida de San Francisco, corriendo con aquel carrito por allí empujado por Rafael Carmona, vestidor de su Virgen. O cuando Mª del Mar lo cogía en brazos y nos llevaba a casa en su coche azul, con aquel carrito que más que un carrito parecía un camión trailer. Era el miembro más pequeño de aquella Junta de Gobierno comandada por su Hno. Mayor Francisco Pérez Jiménez, Cofrade Ejemplar de Córdoba este año 2017.

O cuando el tesorero, el tristemente fallecido Manuel Zurita, le hacía sus caricias, o cuando Antonio Guerra se acercaba a ver la cara risueña del pequeñajo, o cuando Pepe Cobos le hacía alguna “mojiganga” a ese enano candelario. Mientras tanto por allí entre tornillos, tuercas, llaves inglesas los “Montoro” y “Tecles” le hacían alguna de las suyas al enano. Se me olvidará alguno de aquellos miembros de esa Junta, perdón, pero seguro que lo querían igual que el resto de miembros.

Y dirán ustedes, a que viene este prólogo hoy en el artículo. Pues viene a colación de que mi hijo, más conocido por todos como “Kiko” se casa mañana. En la misma Parroquia donde recibió el primer de los sacramentos, el bautismo, recibirá el sacramento del matrimonio. Otro día que tendré que marcar en mis candelarios, perdón quería decir calendarios, de un hijo que me tiene locamente enamorado de él. No es perfecto, porque no lo es, pero si les puedo asegurar que es único. Si no lo conocen les digo que se pierden a un muchacho, perdón creo que de muchacho tiene poco ya, a un hombre hecho y derecho. Quizás la vida fue bastante dura y difícil con él, en algunos aspectos, pero es que así es la vida y hay que afrontarla como tú lo estás haciendo, aunque a veces te bloquees y nadie te haga salir de tu cabezonería.

Mi artículo de hoy es por él, podría hablar mucho más de mi hijo, pero tengo que preparar un asunto para su ceremonia y no quiero repetirme. Kiko, sólo te digo, como decían en la mili, eres “lavadoras”, porque sólo te quedan horas para dar el sí a tu futura mujer Paqui. Y de la mili, me libre por él.

Te quiero mi vida, no te voy a dar todo mi amor, porque sabes tengo que repartidlo por parte iguales a nuestra “mariquilla pisposa”, tu hermana y mi hija. Mañana va a ser un día muy, muy, muy especial para ti y tus dos familias, bueno tres.

Hasta mañana, mi Candelario, más bonito y especial de todos. No lo olvides nunca, siempre estarás en mi corazón, y comienzas ya a ser mi faro de guía en mi vida. TE QUIERO.

Pd.- No se me olvidaba, sean felices y extrapolen lo, no se lo queden para ustedes, seguro que todos seremos mejores personas y más felices.

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