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Córdoba, Costal, En mi Huerto de los olivos, Opinión

Hasta siempre

Llevamos unas semanas que no son muy agradables con los fallecimientos de costaleros por los distintos puntos de nuestra geografía española. Y la verdad, que no sales de una cuando te encuentras con otra. La de ayer, tuvo unas vísperas, un poco desgraciadas porque alguien ya dijo unos días antes el fatal desenlace que no se produjo hasta ayer.

Hoy ha sido el sepelio de este costalero, que llevaba algunos años luchando, contra esa enfermedad que nos está matando poco a poco a unos y otros. No tiene miramientos ante nada ni ante nadie.

Cuando suceden estos acontecimientos, que son ley de vida, pero no por ello nos acostumbramos de que sucedan casi a diario. Es complicado sacar palabras de aliento para sus dos familias. Su primera familia es su familia de toda la vida. Con la cual ha vivido todos sus momentos hasta el de ayer ir fue el más duro e ingrato. Desde aquí mi más humilde y sentido pésame. No conocía mucho a Manuel, pero por los comentarios leídos por algunos sitios, se puede decir y casi con toda su certeza que nos ha dejado un gran hombre. Me dicen que estabas, siempre, dispuesto ayudar a quien te lo pidiera, tanto para el que lo necesitaba como por tu firma de ser. Que eras, bueno no, que eres un costalero de casta, humilde, trabajador achuchando hacia arriba.

Foto Manuel A. Benítez Jiménez

De la otra familia que voy a hablar es de esa cuadrilla de costaleros del Stmo. Cristo del Amor, que este pasado Domingo de Ramos, te abrazaron como si estuvieses debajo del paso con toda esa “trupe” de locos del costal y de su “chiquitin” como ellos llaman a su Cristo. Allí vi el Amor que sentían por ti y las ganas de verte feliz, haciéndose fotos todos a tu lado. Dedicando te esa “levanta” en la cual tu tocaba el llamador de tu paso del Stmo. Cristo del Amor y tus costaleros, elevaban a tu Cristo al cielo cordobés y más concretamente de la parte baja del Cerro.

No se me olvidará en la vida tu cara tocando el llamador de tu Cristo del Amor, como tampoco tu abrazo y dos besos -besos de los de verdad-, que nos diste a los miembros del equipo de negro, como tú cara de felicidad al ver a tú Señor crucificado. La misma advocación de tú Cristo, tú la derramaste a los allí presentes. No te tuve como costalero, pero la intensidad de ese momento, no se le puede olvidar a nadie de los que estuvimos allí presentes. Esta última “chicota” serán los Ángeles los que te eleven a ti, ante el Altísimo.

Ahora que estás allí al lado de Él, en el mejor sitio de tu paso celestial, sólo te pido desde aquí abajo que cuides de todos aquellos que te quieren y en especial de los costaleros de tu cuadrilla del Stmo. Cristo del Amor. Estén lo que estén, sean los que sean, y que tu espíritu este siempre entre los que se metan debajo de ese paso y los que lo guíen.

Hasta siempre Manuel, el próximo Domingo de Ramos será muy especial para la Hdad. del Amor y sus hermanos y costaleros. Pero sobre todo para la cuadrilla del Stmo. Cristo del Amor que repartirán dicho Amor por doquier y tú serás nuestro Ángel de la guarda. Así que ya sabes te espero el próximo Domingo de Ramos. Esté entre ellos o no. Seguro que te veré.

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