Opinión, Sin ánimo de ofender

La descompensada mediatización de la Semana Santa

Dadas las escasísimas horas que nos separan de nuestra deseada Semana Santa y como ha venido ocurriendo tradicionalmente, no es de extrañar que los medios ya se hayan encargado personalmente de adelantarnos las “vacaciones” con los clásicos pronósticos entre los que se incluyen la temida meteorología y el turismo en lugares tanto de costa como de montaña. Y por supuesto, no podían dejar de lado la celebración que da nombre a estos siete días que nos aguardan pero que, al parecer, solo se desarrolla en la capital hispalense con un interés digno de mención y atención casi exclusiva.

Tiempo atrás, la sobremesa de la Semana Mayor venía marcada por una reposición a modo de resumen del día anterior que tristemente desapareció, limitando la televisión de estos días a las emisiones enfocadas a conocer prácticamente al detalle cuanto ocurre en la ya mencionada ciudad vecina dejando en un más que discreto segundo plano – que a veces ni si quiera llega a ser tal – a las restantes y resignadas integrantes de Andalucía.

Transcurrirá la semana y las informaciones y noticias seguirán centrándose en el mismo punto y en cada uno de los sucesos que allí ocurran en detrimento de las vivencias de las demás, enmudecidas hasta lo indecible pese a que intentemos autoconvencernos una y otra vez de que “algo” sabemos sobre las demás ciudades andaluzas. Podríamos mencionar orgullosos los populares tronos de Málaga o su famoso Cristo de la Buena Muerte así como también podríamos hacer referencia, sumamente satisfechos por nuestros conocimientos, al Abuelo de Jaén. Sin embargo, lo cierto es que esto son solo excepciones con las que nos conformamos para obviar la gran carga informativa que recibimos sobre Sevilla y más especialmente sobre su Madrugá, en la que por cierto, las televisiones solo parecen reparar en la sonada presencia de la Macarena por las calles de la ciudad, pasando considerablemente por alto la noche que viven las demás, procedan de donde procedan.

Posiblemente este año sea solo otro más para los medios que tanto se esfuerzan por llevar a las casas la Semana Santa andaluza, por ello quizá solo quede albergar la esperanza de que algún día no muy lejano, estos reparen en la negada repercusión que se le da a ciudades como Córdoba, Cádiz, Huelva o Almería, fomentando que estas sigan siendo aún grandes desconocidas entre sí y de las que nos guste o no, sabemos infinitamente menos que de otras de las que, incomprensiblemente, estamos obligados a sabernos hasta el nombre de los capataces más célebres, independientemente de que aspectos de esta clase tengan o no relevancia para la difusión y la perpetuidad de los siete días que tan rápido se nos escapan cada año.

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