Córdoba, Galerías

La Encarnación volvió derramar su fragancia en el corazón del Cerro

Un año más, Nuestra Señora de la Encarnación, la dulcísima y bellísima dolorosa de Luis Álvarez Duarte, volvió a recorrer bajo el sol de la mañana del Día de la Hispanidad, repartiendo su maravillosa fragancia por cada rincón del Barrio de Fray Albino para regar el alma de todos aquellos que salieron a su encuentro y bañarse en su hermosa mirada.

Este año, la Virgen, elegantemente vestida por Antonio Villar, lucía su nuevo manto de vistas, donado por un grupo de hermanos y bordado por el propio Villar que, unido a la saya roja que recupera bordados de un traje de torear, conformaba un excelente conjunto que amplificaba, aún más si cabe, la belleza inconfundible de una de las joyas más esperadas de la Córdoba Cofrade.

La Reina del Cerro recorrió en parihuelas, a hombros de sus costaleras y acompañada brillantemente por el coro de la hermandad de la Estrella, recuperando una costumbre que se había perdido en los últimos tiempos, la parte alta del Barrio del que es la vecina más ilustre, visitando el altar de piedra que preside la Virgen del Cerro en la calle Hisem I. 

Allí estuvo nuestro compañero Antonio Poyato, para dejar testimonio del acontecimiento, a través de su incomparable objetivo.

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