Córdoba, Opinión, Sin ánimo de ofender

La lucha por la supervivencia

Tras las oportunas salidas procesionales de la semana pasada protagonizadas por la Virgen del Carmen de San Cayetano y la Virgen del Carmen de Puerta Nueva respectivamente, las miras de la comunidad cofrade cordobesa se posan en los próximos meses, en primer lugar, con la entrañable Virgen del Tránsito y, posteriormente, con la Virgen del Socorro, que hace un par de semanas se convertía en noticia cuando su longeva hermandad comunicaba que, recientemente, se había tomado “la decisión de salir sin acompañamiento musical al no poder asumir su coste”, tal y como informaba este medio, a pesar de haber realizado los oportunos esfuerzos y tras no haber obtenidos los resultados oportunos.

De algún modo, este hecho conduce inevitablemente a pensar en la insistente intención global de seguir viendo crecer y prosperar a la Córdoba Cofrade a base de la introducción de mejoras tanto en las corporaciones más antiguas como en las más jóvenes así como en las que intentan hacerse un hueco dentro del panorama. Sin embargo, ese noble propósito también ha llevado a plantearse anteriormente si, realmente, la población cordobesa está preparada para perpetuar la historia de las cofradías ya existentes amén de las que van surgiendo, pues no sería la primera vez que los rumores de crisis se extienden por los distintos círculos cofrades, haciendo temer a muchos por la digna supervivencia de ciertas hermandades y haciéndonos pensar, probablemente más de una vez, si estamos siendo en ocasiones víctimas del clásico “el que mucho abarca, poco aprieta”.

Volviendo a la particular tesitura de la Hermandad de Nuestra Señora del Socorro, a lo dicho previamente hay que sumar también el siempre presente factor del tiempo, tan esclavo de las modas y del cambio en definitiva, máxime teniendo en cuenta el esplendoroso pasado de la cofradía de la Corredera y el hoy lejano período en que las hermandades de gloria superaban con mucho a las penitenciales en nuestra ciudad – tanto en número como en solidez – siendo, además, la de la Virgen del Socorro el máximo exponente de las primitivas y famosas hermandades rosarianas. Una prueba más de la particular lucha a la que las corporaciones han de enfrentarse a lo largo de sus vidas, tratando de mantenerse alejadas de la amenaza de la extinción, aun en manos de una sociedad que, a veces, se afana en llegar a nuevas metas aunque, lamentablemente, esto implique dejar atrás y olvidar su propia historia.

 

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