El tiempo vivido, Opinión, Sevilla

La Semana más Santa

Todo se consume. Los ensayos desaparecen, la cera se asienta en los palios, perecen las puntadas de ilusión, ya queda menos para fajarnos el alma y no la cintura. Los nervios florecen (y que mejor fecha que en primavera) y se nos antoja noches donde solo brillen Él y Ella, Ella y Él.

Más de un año de espera, más de 50 semanas, más de 365 días para volver a odiar los números por el auténtico cofrade, que acaba aborreciendo las matemáticas de la naturaleza. Al fin la espera ya arde como la candelería de jn palio de recogía, al fin llega el principio de nuestro final.

Por eso, con los deberes casi hechos, con el arte rozando la Luna de Nissan, con la vida afinada a golpe de vaqueta, una vez más, todo suma, todo se consume y nos consumimos con nuestros sueños por cumplir. Una vez, vuelve la Semana más Santa.

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