Doñana, Opinión, Racheando

Las arenas esperan impacientes

Cómo alguien del norte puede sentir emoción cuando se acerca el Lunes de Pentecostés, qué poder tiene la Virgen del Rocío de que con su mirada consiga calentar el corazón del frío norteño.

Me imagino que desde fuera se piensan que la romería está llena de clichés, que sólo se va de fiesta, que si la guitarra, que si las jarras de rebujito o manzanilla, acabar tirados y ya está.

Yo me imagino una romería llena de fiesta si, pero de devoción, de sentimientos, acompañando a su carreta en la que dentro va su Simpecado, algo que es mucho más que un estandarte. Empujan cuando las carretas se quedan atascadas en las arenas, cuando hay que trabajar se trabaja en lo que se necesite.

Todo por alcanzar las arenas de la Aldea, por ver la blanca concha que acoge a la Señora, yo no me imagino el hacer el camino del Rocío sea del lugar que sea dentro de España, sea más cerca o más lejos, por ver a la Reina de las Marismas y al Pastorcillo Divino.

Tengan buen camino, rocieros, que algunos estaremos pegados a la televisión ese día en el que los almonteños saltan la reja por coger sus andas, en el que pegados vamos viendo los directos gracias al mundo de las redes sociales. Que la Blanca Paloma os proteja.

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