Córdoba, Galerías

Manolete, historia viva de Córdoba y sus cofradías, Hijo Predilecto de Córdoba

El 14 de noviembre de 2017 será un día que pasará a la historia de Córdoba, la Córdoba más taurina y también la más cofrade, porque en la mañana de este martes histórico, se ha hecho justicia con un emplema incontestable e insustituible para la ciudad de San Rafael. Manolote ha sido nombrado Hijo Predilecto de Córdoba, a pesar del sectarismo de Izquierda Unida y Podemos – Ganemos -, que no han podido impedir con su odio rancio a todo lo que huela a las más enraizadas tradiciones españolas, que prospere la propuesta, que ha sido defendida en el pleno del consistorio por el concejal socialista David Luque, que ha tenido que soportar ser interrumpido en múltiples ocasiones por algunos individuos que había acudido al pleno a molestar e insultar a todo un símbolo de Córdoba y los cordobeses, le pese a quien le pese. Hasta el punto que la alcaldesa, Isabel Ambrosio ha tenido que suspender el pleno momentáneamente para que el salón fuese desalojado; así se las gastan algunos “demócratas”.

Especialmente emotiva ha sido la defensa del concejal del PP, José Luís Moreno – matador de toros – cuyos ruegos a los concejales de la extrema izquierda para que se abstuvieran han caído en saco roto, pese a lo cual, se ha impuesto la lógica. Y es que, tal y como ha manifestado Francisco Bordón, secretario de la comisión del centenario de Manolete, “decir Córdoba es decir Manolete y decir Manolete es decir Córdoba”.

El 4 de julio de 1917 nació Manuel Laureano Rodríguez Sánchez, Manolete en el barrio de Santa Marina. Hijo de torero, también apodado Manolete y de Angustias Sánchez, más conocida como “doña Angustias”, que estuvo casada previamente con Lagartijo Chico. Cuarto Califa del Toreo, es considerado por muchos como uno de los más grandes maestros de todos los tiempos. Su estilo, elegante y vertical, evolucionó el arte de la muleta, toreando de frente y citando de perfil.

Llevó a la máxima expresión la revolución de José Gómez «Joselito» y la estética de Juan Belmonte, que habían transformado el toreo unas décadas antes. Su influencia ha sido enorme, ya que su estilo se hizo notar en todos los toreros posteriores. La mera lectura de cualquier libro de su época coetánea, transporta al lector a una Córdoba de toreros, el contexto idóneo para que emergiera una figura del toreo. La ciudad de Guerrita, Machaquito y Lagartijo, cuya esencia indiscutible constituyó la base del cuarto califa.

Un recuerdo único de un maestro inmortal y una figura esencial e irrepetible para cuya celebración del centenario de su nacimiento la ciudad de Córdoba ha desarrollando un interesante aunque tal vez poco publicitado programa de eventos. Entre ellos tuvo lugar entre los días 9 de mayo y 15 de junio, en Sala Orive, la exposición “Manolete 1917-2017”, organizada por la empresa FIT, que gestiona la plaza de toros de Córdoba.

Una muestra que contó con la inestimable aportación de la hermandad de Jesús Caído de la que el diestro fue hermano mayor, a través de la presencia de un varal del paso de palio de la dolorosa de San Cayetano, en cuya base aparece la inscripción de su donación por parte de la madre del torero, Angustias Sánchez. Además la exposición contó con una verdadera joya, un traje de “Manolete” que forma parte de patrimonio de la corporación, que fue donado por la familia y se encuentra expuesto en la hermandad en un rincón dedicado exclusivamente a la figura del torero. En él, aparecen, además, algunas fotografías, documentos firmados por “Manolete” y la vara de hermano mayor.

Cabe recordar que el 10 de diciembre de 1939 la hermandad de Jesús Caído elige como hermano mayor a un hombre del barrio de Santa Marina, cuyo futuro parece empezar a vislumbrarse como el de uno de los matadores que mayor fama y renombre alcance en la historia del toreo, su nombre: Manuel Rodríguez Sánchez, “Manolete”. La llegada del diestro cordobés a la hermandad viene propiciada por la relación entre Rafael Flores, miembro muy activo de la hermandad, Manuel Flores “Camará“, su hermano y apoderado del propio Manolete.

Nombres ilustres relacionados con la hermandad se incorporan a la directiva, tales como los hermanos Flores, Patricio Hidalgo, Antonio Anaya, Hermenegildo Friaza, Enrique Tienda o José C. Quero entre otros. La persona que gobierna la Hermandad día a día es Rafael Flores, pero la llegada de Manolete supone un nuevo impulso que se plasma en la realización de un nuevo paso para la imagen de Jesús Caído que se encarga el tallista cordobés Rafael Valverde Toscano y que, por otra parte, representa la consolidación de la popularidad de la Cofradía con un significativo aumento del número de hermanos. Durante su mandato la cofradía adquiere nuevos bríos y recobra la pujanza en esta época se refuerza la relación de la cofradía con el mundo de los toreros perteneciendo a la hermandad el torero “Machaquito“, la esposa de “Guerrita” y varios subalternos, así como miembros de la cuadrilla de “Manolete”.

Otras tres hermandades cordobesas se hicieron presentes en la exposición. La hermandad de los Dolores a través del Estandarte de Nuestra Señora de los Dolores, una pieza que estuvo presente durante la capilla ardiente del “monstruo del toreo cordobés”. Con esta cesión la hermandad Servita rindió tributo a Manolete, gran devoto de la Virgen de los Dolores. Se trata de un magnífico estandarte bordado en oro sobre terciopelo negro por las Madres Jerónimas del Convento de Santa Marta, que fue estrenado el Viernes Santo de 1930. En el centro muestra un bajorrelieve de Nuestra Señora de los Dolores realizado en plata de ley.

El Prendimiento aportó el legendario traje de torero que fue el escogido como reserva en la dramática jornada del 28 de agosto de 1947 de Linares en la que el torero cordobés perdió la vida. Tras aquel llorado suceso, la popular madre del diestro, Doña Angustias, tomó la determinación de donar el traje de su hijo a la hermandad del Prendimiento – puesto que el maestro había sido antiguo alumno salesiano – con el propósito de que los bordados fuesen aprovechados para traspasarlos, bien al palio, bien a la saya de la Santísima Virgen o tal vez para bordar un manto, acompañado de la Carta que garantiza la autenticidad del traje y el motivo de la donación. A pesar de esa noble intención inicial, la corporación decidió conservar tal cual el traje del desaparecido Manolete, gesto al que hay que agradecer que actualmente el apreciado conjunto permanezca expuesto en una vitrina de la Sala de Juntas.

Finalmente la hermandad del Resucitado cedió el traje de luces que vistió dos días antes de su muerte, la tarde del 26 de agosto de 1947 en Santander, lidiando astados de Rogelio Miguel del Corral y compartiendo cartel con Juanito Belmonte y Raúl Ochoa “Rovira”, dos días antes de la tragedia de Linares, en el penúltimo paseíllo de su vida. El traje del Califa fue donado en 2014 por la familia del diestro a la corporación santamarinera. Estos y muchos otros tesoros formaron parte de una interesantísima muestra que nuestro compañero Raúl Hernández visitó para dejar testimonio de ella a través de esta excelente crónica gráfica de una exposición para la historia.

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