Opinión, Sendero de Sueños

No queramos tanto y queramos mejor

Hay veces que queremos tanto a algo o alguien que acabamos haciéndole daño. Eso es lo que pasa en algunos cofrades, que tanto quieren demostrar que al final se peca de exageración. Siempre se ha dicho que menos es más, pero parece ser que eso ahora no se estila y cualquier acto de regla, un culto externo debe convertirse en algo extraordinario, cuando en realidad no deja de ser vulgar y ordinario.

Recuerdo cuando comenzaron las petalás, como grupos de amigos se juntaban, hacían estampas que vendían como podían para llegar a pagar a la floristería. Era algo extraordinario, algo que se hacía en algún momento especial y por un aniversario. Ahora cualquier excusa es buena para formar un espectáculo, donde se le canta hasta la salve a la Virgen.

¿Una salve en mitad de un acto externo de una hermandad de penitencia? Pues sí. Yo tenía entendido que la salve era para servir de conclusión de las celebraciones, como alabanza a la Madre de Dios antes de dar por terminada la eucaristía. Estábamos equivocados, señores; ahora la salve se puede cantar como cualquier otro canto en la liturgia (modo ironía). 

Ya lo hemos expresado en varias ocasiones. Si lo ordinario lo convertirnos en extraordinario… ¿qué ilusión tendremos por lo que nos queda por llegar? No queramos tanto y queramos mejor.

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