Córdoba, Costal, De trama simple, Opinión

Pieza de una máquina perfecta

A mí me gusta ser cofrade y cofrade yo me siento a pesar de que los tiempos estén trayendo vientos con los que en el fondo no esté totalmente de acuerdo. Me gustan los cofradías que miran a sus adentros, que evolucionan y crecen al compás que marca el tiempo, sin olvidar su pasado, sin cambiar su sentimiento.

Me gusta ser costalero, de los que respetan a mayores y todos los compañeros, de los que como en la vida admiten que los jóvenes o nuevos, con sus defectos y errores, son el futuro de esto, son la savia nueva que nos permitirá seguir creciendo

Me gustan los costaleros que rezan en sus adentros, los que se miden por ser personas y no por el lugar que ocupan, ni en la vida, ni en esto.

Me gusta ser una pieza de una máquina perfecta, ni más ni menos importante que la grasa que se presta a lubricar engranajes para estar siempre dispuesta. Sentir los colores, esos de mi hermandad, hacerlo siempre míos y aprender a caminar por los senderos de vida sabiendo que nunca estás tan solo en el camino como te puedes imaginar.

Me gustan los cofrades que vienen a sumar, pues para restar siempre hay otros que muy crecidos ya están.

Me gustan los nazarenos que saben bien caminar, que sin distancias eternas en silencio ellos van con su cirio encendido y sin mirar para atrás, marcándonos el sendero por el que los demás van.

Me gusta salir a la calle y el incienso respirar, sentir que el vello se eriza al primer acorde escuchar, sentir la cera caliente, el eterno rachear, las chicotas valientes y las buenas levantas. Me gustan las tradiciones y el poder al cielo gritar bendita tierra la nuestra que vive con libertad.

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