El suspiro del Ángel, Opinión

Querubín blanqueado

Suspira el querubín abrumado por voces esporádicas que, de tan poco ruido que hacen y tan pocos que las escuchan, ni siquiera alcanzan a hacer eco y es que buscan pescar en otras aguas porque las suyas deben cobijar tan poca vida como las del Mar Muerto.

Suspiros angelicales porque se entiende que en el país en que los cocineros son filósofos los que antes revelaban carretes ahora deben ser catedráticos aficionados a la tauromaquia y por eso salen a echarle un capote o varios a los colegas que viven en las cuevas.

Suspira el ángel porque sabe que su antecesor al mando de la nube del misterio siempre fue mucho más beligerante que él y que, tras usar un detergente celestial, consiguieron blanquearlo tanto que ahora lo quieren hasta los que antes lo odiaban y eso tiene su mérito.

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