Córdoba, Opinión, Racheando

La noche de los muertos vivientes

Que las viejas glorias del Partido Comunista de España en Córdoba se unan para reclamar que los cordobeses puedan votar sobre la Carrera Oficial es un hito a recordar en este país, porque es un hecho que se pongan de acuerdo en algo políticos de la izquierda.

La Semana Santa ha conseguido unir ni lo que las políticas sociales, la forma de Estado o de gobierno no ha hecho desde su fundación y todo gracias a “la solución Aumente”. El odio a la Iglesia hace posible este milagro de las corrientes de la izquierda.

La semana pasada en mi artículo de opinión hablaba de que si todas las decisiones de un municipio han de ser refrendadas por todos los vecinos, hoy espero que tengan más fuerza que los 150 ciudadanos que han tenido a bien solicitar la votación popular del cambio de carrera oficial.

No me imagino a un Ayuntamiento de más de 300.000 habitantes en los que 200 se junten, por ejemplo, para votar el cambio de las aceras porque les parece que son más bonitas en color rojo más que en color beige, o que las arquetas del alcantarillado tengan forma de corazón. ¿Qué reacción habría en la ciudad? Las risas estarían aseguradas y lo tomarían como una anécdota y no sería tomada en serio.

¿Por qué entonces debe hacerse esa consulta porque unos pocos digan que no ha salido de una decisión democrática? Con 150 personas prefiero recomendarles fundar una Hermandad, crecer, y desde el órgano de decisiones y que intenten modificar lo que estimen conveniente donde se realizan los cambios de la Carrera Oficial, en la Agrupación de Cofradías. Aunque quiero comentarles que a día de hoy, Stalin, Lenin o Marx no están canonizados para ser titulares de esa hermandad.

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