Córdoba, Opinión, Sin ánimo de ofender

Semana Santa, sí… en Semana Santa

Desde que el pasado 30 de octubre Córdoba fuese elegida en Palencia para albergar el V Encuentro de Jóvenes de Hermandades y Cofradías, siguiendo la senda marcada por Reus, Cartagena, Sevilla y la propia Palencia, poco se ha sabido de las actividades que se desarrollarán en este evento. Recordemos que en el IV JOHC de Palencia, tuvo lugar la celebración de un Vía Crucis con la participación de 14 pasos de las distintas hermandades palentinas, que se trasladaron previamente desde sus sedes hasta la Plaza de la Catedral de la ciudad castellana, donde se realizó el acto religioso.

Los interrogantes sobre qué pasará en Córdoba con motivo de esta importante cita están abiertos. Dado que las fechas serán similares a las de Palencia -último fin de semana de octubre- en los círculos de la organización comienzan a escucharse voces que apuntan con insistencia a la posible realización de un Vía Crucis Magno –la denominación está pendiente de concretar– con 14 imágenes titulares -presumiblemente de la ciudad de Córdoba- tal y como se hiciera en las JMJ 2011 de Madrid ante el Papa Benedicto XVI, si bien en aquella ocasión las imágenes procedían de distintas latitudes del Estado. Lo que todavía no estaría aclarado es qué imagen mariana presidiría, en su caso, esta posibilidad, estando en este punto las negociaciones de la organización de las JOHC.

Estas eran exactamente las palabras con las que Gente de Paz se refería a un posible Vía Crucis Magno que, quizá y solamente quizá, podría llegar a celebrarse en la ciudad califal llegada la fecha indicada. Por supuesto, las réplicas no se hicieron esperar demasiado, negando con rotundidad que actualmente se estuviese planificando un evento de estas características para el próximo mes de octubre.

Sin embargo y dado que esas réplicas ya han obtenido, a su vez, su consiguiente respuesta – explicación del condicional para hipótesis o probabilidad incluida – más cabría ponerse en la situación de que ese rumor fuese algo más que un rumor para pasar a convertirse, finalmente, en una fecha señalada en el calendario cofrade. Una más, quiero decir.

Digo esto porque, en el hipotético caso de que, en efecto, la ciudad de Córdoba volviese a ser el escenario de un acontecimiento como el descrito anteriormente, estaríamos ante nada menos que la tercera Magna que nuestra capital acoge en un intervalo de tan solo cinco años, pues recordemos que el Vía Crucis Magno de la Fe se llevó a término en el año 2013 y la Regina Mater, por su parte, en 2015, con lo que, de ser cierta la especulación que salía a la luz hace unos días, cabría preguntarse si tal vez volveríamos a buscar una nueva excusa para realizar una magna cada dos años o si realmente no estaríamos viniéndonos muy arriba con tanta procesión “extraordinaria”.

Y es que, independientemente de que ese Vía Crucis Magno se materialice o no en el presente año, no por ello deja de ser cierto que, en los últimos tiempos, cualquier hecho histórico, argumento o aniversario, – se cuenten los años que se cuenten – es una buena razón para organizar una salida extraordinaria, un Vía Crucis, un rosario o una coronación canónica. Lo que, desde luego, no se reduce a la salida propiamente dicha, sino que todo esto requiere de unos preparativos entre los que se incluirán unos actos cultuales y culturales y puede que hasta la presentación del cartel de turno.

La verdad es que, llegado el día de salida – especialmente si se trata de una magna como aquellas de las que ya hemos sido testigos – si algo hay, es expectación por las singularidades que se puedan apreciar en ellas y que, en cierto modo, hagan de una ocasión así algo diferente a lo que estamos acostumbrados a presenciar durante la Semana Santa. Más allá de eso y después de todo, igual va llegando el momento de pisar el freno y detenerse a pensar si estas jornadas son en realidad excepcionales y no estaremos extrapolando la Semana Mayor a cualquier momento del año sin ton ni son, movidos por lo que parece ser una constante necesidad de vivir perpetuamente en esos anhelados siete días que tanto tardan en llegar y tan rápidamente pasan. Tanto es así, que como continúe esta dinámica, casi mejor no desmontar los pasos al término de la Semana Santa… por si van surgiendo cosas.

A fin de cuentas y con un poco de perspectiva, solo quedará recapacitar y decir como cierta invitada en aquel Vuelta y Vuelta de Manu Sánchez: Semana Santa, sí… en Semana Santa.

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