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Córdoba, Costal, En mi Huerto de los olivos, Opinión

Tiempo de Adviento, tiempo de ser mejores… pero de verdad

Desde el pasado domingo estamos en Adviento, según el año litúrgico, motivo por el cual debemos prepararnos para la venida del más Grande de todos los tiempos. Y para ello deberíamos de estar preparados y concienciados -aunque permítanme la gallardía, lo dudo mucho- ya que se supone que nos vamos a concienciar en ser mejores personas en casi todos los aspectos de nuestras vidas. Ya han comenzado las comidas de empresas, comidas de amigos, comidas de familiares, etc, etc, -que para esto casi siempre estamos dispuestos- no lo veo igual en el transcurrir de la vida de nuestras hermandades. Se preguntarán porque digo esto. Lo digo porque está visto que queremos, siempre, que los demás hagan las cosas bien y para ello lo enjuicio, pero lo que cada uno de nosotros hagamos tiene que ser enjuiciado de la manera que más me convenga a mí en ese momento.

Así pues, veo que por algunos de los cultos que se ejecutan por las fechas establecidas en los estatutos de las hermandades, en función de cómo nos interese a cada uno y más aún a las Juntas de Gobierno, se varían las fechas o se intentan ajustar al interés de unos pocos. Cierto es que por la “masiva” afluencia de hermanos a los cultos se pueden ver motivados a la modificación de las fechas. Pero les puedo asegurar que contando con los dedos de una sola mano, no hay tantas hermandades que puedan presumir de tener una cantidad de hermanos suficiente como para estar libres de pecado.

Y lo que es peor, que sobran dedos de esa misma mano para ver cuántos miembros de Junta de Gobierno van a un solo día de cultos. Y muchos, a regañadientes, acuden o asisten a la Función Principal o Fiesta de Regla. Porque está visto y demostrado, que en las Juntas de Gobierno cuantos más miembros sean costaleros o capataces y menos nazarenos, menos importancia se le da a los cultos. Es más importante para cada uno de ellos, preparar ensayos, ver opciones de banda -si fuesen con música- y menos preparación de cultos y de formación, que no me canso de decir que cada día falta más en todos los ámbitos de una hermandad. Lo que viene siendo vida de hermandad, que en muchas, cada día tienen menos.

Es así de triste pero de real. No sabemos por qué los cultos de nuestras hermandades se celebran en esta fecha o en otra. No sabemos qué coincidencia tiene la advocación de nuestros Titulares con las fechas que se escogen para los cultos. Quizá no sólo habría que darles los estatutos a cada uno de los hermanos que conforman la cofradía sino que habría que explicar qué significan cada uno de los artículos que contiene. Si no, el hermano, cuando llegue a su casa, dejará ese librito en su mesita de noche o en su escritorio y dirá: “mañana lo leo” quedando al final donde lo había dejado ayer o la semana o el mes pasado.

En ésta época del año todos hacemos conjuros de que vamos a ser mejores y vamos a ser más hermanos unos de otros – perdón pero sigo sin verlo – porque la llegada del Hijo de Dios parece que nos condiciona y nos vuelve corderitos, como si no hubiésemos roto un solo plato, que parece que sólo ponemos enmienda en este tiempo, cuando debería de durar todo el año y pensar en los demás todo el año, cosa que se me antoja otra vez una hipótesis imposible.

Esperemos que la colocación de belenes en las diferentes hermandades reúnan a esos hermanos que parece ser que sólo les mueve lo que viene después de que los Magos de Oriente dejen sus regalos, porque a más de uno le deberían dejar una buena dosis de humanidad, solidaridad, tolerancia, caridad, humildad, misericordia, amor… y podría seguir. Así que vamos a prepararnos para la época de Adviento que nos viene, pero prepararnos como debemos hacerlo, no sólo con el abrazo correspondiente y sus besos, sino algo más. Que alguno, conforme te abraza y besa, a la misma vez te está dando la “puñalá” por la espalda.

Bueno, cambio de tema, este fin de semana comienzan muchas actividades que en torno a la fiesta, pueden unir a muchos, comiendo unas buenas migas, cantando alguna que otra canción típica del tiempo y conviviendo. Recuerden que cuando ustedes disfrutan o mejor dicho cuando estamos disfrutando, hay otros que los están pasando muy mal o no tan bien como nosotros.

Sé que van a ser unas fiestas muy complicadas para algunas familias. En especial para una que el otro día tuvo la pérdida de un ser muy querido. Mis condolencias tanto para su familia carnal como para sus familias cofrades. Desde el respeto en el dolor de ellos, el comienzo de la mesa redonda de capataces del sábado pasado en Andújar, que organiza la hermandad del Gran Poder, comenzó con un recuerdo para él y el rezo para su divina gloria. Los allí presentes acabamos con un solemne aplauso para este gran hombre, costalero de Dios y de su Bendita Madre. D. E. P.

Me despido de ustedes, recordándoles que sean felices y extrapólenlo. Quizás con ese simple acto le saquen una sonrisa al más serio o al más insípido de la reunión. Por cierto, el próximo domingo es la onomástica de San Francisco Javier. Felicidades a mis tocayos y si alguno de ustedes tiene un momento, lean y disfruten con la lectura de su vida.

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