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El Capirote, Opinión, Sevilla

Turismofobia (y II)

¿Se imaginan que habría sido de hermandades como Pasión o Montserrat si le hubiera cerrado las puertas la Sevilla de antaño? ¿O el artículo que habría escrito Antonio Burgos si no hubieran sido sevillanos quienes la pasada Madrugada rompieron la que antaño era la noche más esperada del año? Porque Antonio Burgos, quien ya tildó de “modistillas” al gobierno con una alta representación de mujeres en la primera etapa de Zapatero ― me gustaría saber qué piensa de las mujeres en las hermandades ―, habría que recordarle ahora si tiene en mente aquel artículo donde pedía que se exigiera el carné de sevillano para acercarse a zonas como la plaza de San Lorenzo o la Resolana. Ahora parece cambiar de opinión, alegrándose el otro día de que Cabrero comandase la hermandad de la Macarena, manifestando que Sevilla es una ciudad abierta. Y uno ya no sabe en qué quedarse.

A quienes abrazan la turismofobia como el único remedio posible para que la Semana Santa vuelva a la normalidad habría que recordarle que en los noventa las bullas estaban mucho más presentes que hoy en día, aunque parezca difícil de creer. Ahí están las fotografías al igual que los vídeos. Uno puede visionar el paso de la Amargura por las setas. Y seguramente se sorprenda ante la escasez de público que había este Domingo de Ramos. Porque, aunque los hoteles rozan el lleno absoluto, las concentraciones de público han pasado de estar presentes en las calles del centro a concentrarse en puntos concretos donde discurre la cofradía.

Y aunque probablemente la próxima Semana Santa vuelva a estar colgado el cartel de “completo”, a día de hoy me comentaba un amigo mío, hostelero, que la ocupación hotelera estaba muy por debajo de la del año pasado por estas fechas para Jueves y Viernes Santo. Y aunque no es achacable a la turismofobia ― todos sabemos a qué se deberán el año próximo las calles con un descenso importante de público ― no podemos obviar que si se continúa en la tesitura de mostrarnos reacios a quienes nos visiten, flaco favor estamos haciendo a la economía de una ciudad que en Semana Santa es uno de los principales destinos a nivel nacional durante las vacaciones. Y con aquellos millones de euros no hace falta afirmar la de zonas, barrios y familias que se benefician. Si Sevilla tiene en la Semana Santa y en la feria los dos bastiones donde enarbolar la bandera del lleno absoluto, parece que algunos no tienen otra cosa mejor que hacer que arengar a las masas para que se ensañen con quienes acuden a la ciudad en una época cuyas ganancias superan los cientos de millones de euros. Porque vénganse ustedes en verano, que van a ver muchos turistas paseándose por el centro y las calles llenas como lo están el barrio de San Julián, las puertas de San Juan de la Palma o el puente de Triana la tarde del Domingo de Ramos.

Por no hablar de quienes montan el espectáculo con las sillitas esgrimiendo el “es que yo soy de aquí”. Después uno se queja cuando nos ponen la etiqueta, sin caer en la cuenta de que es peor el enemigo que hay en casa que quien viene a dejarse los cuartos.

Santa Bárbara restaurará el estandarte de Carrasquilla de la hermandad de la Amargura gentedepaz.es/santa-barbara-…

Hace alrededor de 15 minutos del Twitter de Gente de Paz vía Hootsuite

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