Córdoba, Costal, De trama simple, Opinión

Un estilo propio e inconfundible, tan tuyo, tan Muñoz

Puede que la nueva hornada de cofrades sepan poco de ti y además tengan otra visión de las cosas. Puede que para algunos no estés a la moda y no sigas las tendencias de los nuevos tiempos. Puede que la gestión que haces de tu gente guste más o guste menos, pero sea como sea, hay algo que esta meridianamente claro, tu estilo. Un estilo propio e inconfundible, tan tuyo, tan Muñoz, que al ver venir un palio en la distancia se hace inconfundible a la vista.

Ese estilo volvió a brillar con luz brillante y propia el pasado domingo durante la magnífica procesión del Carmen Coronado de San Cayetano. Esas maneras tan tuyas y tan difíciles de igualar volvieron a la calle, para la admiración de muchos y la crítica de otros, pues esa es la grandeza de los grandes, nunca pasan desapercibidos.

Sé que mi visión está sesgada pues forma parte de ti y no está bien ser juez y parte en estas cosas, pero el pasado domingo, asistimos a momentos en que el arte, la devoción y la fe se aúnan bajo las trabajaderas. Tus costaleros fueron bendecidos por el don que tan sólo se produce cuando el amor y la entrega se funden en un abrazo.

Los andares marineros de la Reina del Carmen Coronado nos trajeron a la memoria otros andares de pureza que con tu inconfundible sello y exquisita elegancia atravesaban el céntrico vergel cordobés, donde la flor más hermosa de esos jardines siempre será María.

Las cornetas y la música celestial se encargaron del resto y de nuevo en Santa Marina se hizo el silencio y tras un pasodoble torero y un fugaz rezo, tus ángeles costaleros hicieron de la madruga una chicota de ensueño.

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