Córdoba, Incienso y Carbón, Opinión

Un homenaje al que se va y el paso en venta

Inciensos estivales para las cofradías y las cuadrillas que tienen memoria y saben reconocer la labor de aquellos que se lo merecen. El carbón, bien calentito, va para los que guían sus cofradías como pollos sin cabeza y las dejan en situaciones cuanto menos comprometidas para la propia supervivencia de las instituciones.

Incienso: Uno de los grandes cofrades de Córdoba, Ángel María Varo, ha dicho adiós este año al mundo del martillo. La cuadrilla de hermanos costaleros que él mismo creó para su Cofradía de la Misericordia le ha rendido un merecido homenaje. Bien por ellos. La memoria y los reconocimientos a tiempo no suelen prodigarse en el mundo de las hermandades y menos en estos tiempos.

Carbón: cómo será la gestión económica de una cofradía cuando la misma se ve obligada a tener que enajenar un elemento tan importante de su patrimonio como puede ser su paso de Cristo. El caso se ha dado esta misma semana en Lucena. La Cofradía de la Pasión se ve obligada a desprenderse de su paso. No va a ser el primer caso de mala gestión. A otros más cercanos las decisiones tomadas a lo loco les llevaron a dejar sus cofradía entre la espada y la pared y veinte años después siguen sin levantar cabeza. La gente no le da importancia ni comprende el peso que tiene una buena gestión económica en las hermandades. Luego acaba pasando lo que acaba pasando y resulta muy doloroso tomar decisiones de este tipo. Y mientras, sigamos hablando de capataces y costaleros, que eso es lo que cuenta.

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