Córdoba, Incienso y Carbón, Opinión

Un justo reconocimiento para el trabajo callado

Las hermandades las conforman grupos humanos. Son organizaciones, como muchas otras, y, en su condición de tales, tienen funcionamientos complejos. En la mayoría de ellas el trabajo de los peones que se mueven en el día a día queda muy pocas veces reconocido. Vaya hoy por tanto nuestro homenaje para todos estos peones que, sin esperar premio o reconocimiento alguno, trabajan a destajo todos los días del año por sus cofradías.

Incienso. Suelen hacer poco ruido. Huyen de los homenajes y reconocimientos públicos. Muchos de ellos no tienen grandes conocimientos de escultura, ni de música, ni de bordados… No se meten en polémicas. Pero lo más importante: quieren a sus hermandades con locura, tienen verdadera fe y devoción por sus Titulares y les regalan lo más valioso que tiene cada persona, que es su tiempo. En esta Semana Santa que no ha hecho más que comenzar, toca darles su reconocimiento. Va por todos ustedes que hacen posible que sus respectivas Cofradías se pongan en la calle con el mayor decoro y dignidad posibles. Suyo es, por mérito propio, el incienso de hoy.

Carbón. Borrón y cuenta nueva. Esta semana le damos el beneficio de la duda, que nadie merece empezar la Semana Santa avinagrado. Ya habrá tiempo de repartir carbón a aquellos que se lo trabajen. Pero esta semana que vaya solamente en las canastillas de los monaguillos y en los incensarios.

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