Córdoba, Opinión, Sine Labe Concepta

Una Virgen coronada merecidamente

Como hacía referencia en mi artículo anterior, las cofradías cordobesas han incrementado un favorable progreso. En el último cuarto de siglo se puede observar fácilmente que muchas han sido las hermandades que han aumentado su patrimonio, tanto como el nivel artístico de los respectivos montajes de cultos. No obstante, también se ha producido la agregación de diversas cofradías y nuevos proyectos de corporaciones pasionistas en los distintos barrios de la capital de San Rafael, hechos que, unidos entre sí, han llevado a que el movimiento socio-cultural de la Semana Santa creciera y aumentará a lo que personas respecta.

Poco a poco se está viendo a través de los años que varias son las hermandades que terminan los proyectos llevándolos a cabo. Culminación en los pasos de misterios como Redención de la hermandad de la Estrella, comienzo de bordados en los pasos de palio como es el caso de María Santísima de la Candelaria de la cofradía del Huerto o guiones de cortejos procesionales, como el de la corporación de las Penas de Santiago. Son solos ejemplos de la cuantía de estrenos y novedades a que tan acostumbrados nos tiene dicho progreso. Este desarrollo no queda solo en lo terminado. Proyectos prometedores son los que comprometen a las respectivas juntas de gobierno, como por ejemplo el Palio de Nuestra Señora de la Alegría de la hermandad del Resucitado, el diseño del manto de Gracia y Amparo o la tan sonada coronación de la Virgen de la Paz.

Una de las que han terminado y aumentado su patrimonio, sin duda, ha sido la cofradía de la Paz y Esperanza. Una corporación que mis ojos ven con un sello propio y a la que muchos ven como la hermandad por excelencia de Córdoba. En los últimos años esta cofradía ha sabido llevar una buena organización que, con la buena impronta de sus titulares, ha sabido gestionar el capital humano que ha pasado por la corporación capuchina. Han llevado a cabo estrenos terminados a día de hoy como el paso de misterio o llevar a fin el proyecto de palio. También cabe destacar sus diversas obras sociales, que no son pocas y de las que apenas se hablan, cuando tendría que ser lo más nombrado. Pues la fe sin obras está muerta como diría el apóstol Santiago.

Parece que ahora está de moda criticar a la hermandad que ha sabido gestionarse de una manera regular y coherente haciendo de esta una imagen digna de respeto y exenta de crítica alguna. Recordar que el ser humano comete errores en el momento que toma decisiones y la vida de una cofradía está llena de ellas. Tachada varias veces de pedante y repelente, la hermandad de la Paz siempre ha sabido estar y colocarse dónde debe. Puede ser que esto no entre en la cabeza de muchos y discrepen con mi punto de vista. Pero lo que sí es cierto que con esfuerzo y dedicación en 2020 habrá una Virgen coronada merecidamente.

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