«Sevilla y Amén»

Emotivo, intenso, sentimental, estos y muchos adjetivos pueden ser aplicados al magnífico pregón que Alberto Garcia Reyes le ha regalado a Sevilla. Un pregón cargado de sentimiento, de verdad, de profundidad… en el que ha desgranado su profundo acervo devocional y ha diseminado su verbo por cada rincón de Sevilla, a la orilla de cada palio, cara a cara con el mismo Dios y de frente, como los buenos costaleros, ante Sevilla y su idiosincrasia.

 

Son muchas las citas, muchas las palabras que podrían subrayarse desde que en el evento los sones de la marcha Amarguras lo inundasen todo, aunque previamente, la noticia círculó alrededor del nombre de Juan Carlos Cabrera, concejal Socialista del Ayuntamiento de Sevilla, delegado de Fiestas Mayores Seguridad y Movilidad, y remarcamos su condición de socialista porque Cabrera se ha convertido hoy en trending topic a resultas de su presentación militante en defensa de las cofradías y de la Semana Santa como seña de identidad de todos los sevillanos y frente al laicsimo que nos asola. «Sevilla y sus hermandades no son más que el reflejo de su gente son parte fundamental de nuestra sociedad civil» dijo Cabrera en su presentación que levantó al público en varios puntos de su recorrido y culminó con una sonora ovación de quienes abarrotaban el Teatro de la Maestranza.

 

El pregón propiamente dicho dio comienzo a las 12:30 con una introducción en la que García Reyes nombró prácticamente a todas las hermandades sevillanas y tras ponerse en manos de Dios comenzó a desmenuzar todos aquellos sentimientos que afloran alrededor de la fiesta más importante de Sevilla que lo es porque tiene a Dios en el centro de su universo, «Cristo vive y nos ama» dijo el pregonero.

Un recuerdo emocionado a su familia en el tramo dedicado al Tiro de Línea… «todo pasa menos Él», palabra de pregonero con la voz quebrada. «Dios no deja nada como estaba cuando pasa. Aunque todo parezca repetirse todo ha cambiado». Así es la Semana Santa. Una manifestación que a pesar de que parece reproducirse de manera idéntica cada año es diametralmente distinta de sí misma segundo a segundo, gota a gota de cera.

Tintes taurinos adoptó la palabra de García Reyes al recordar a la Piedad del Baratillo, aprovechando el lance para hacer una sentida defensa de lo taurino a través de las ganaderías. Singular y profundamente emotivo su recuerdo el Cachorro, «el pozo de todos nuestros suspiros» o su mención a la «Guadalupe mexicana».

Un pequeño intervalo con Soleá dame la mano y Virgen del Valle emanadas de la guitarra de Paco jarana, para que el pregonero retomará su alocución a través de la Esperanza de la calle Pureza y la Amargura de San Juan de la Palma… «estaré loco, pero he visto a la Esperanza en la Amargura y a la Amargura por Triana».

Otro de los intensos momentos del pregón fue el poema que le dedicó al Señor de Pasión que sirvió de preámbulo para su intensa glosa a Jesús de Gran Poder, «el Señor no es un visto y no visto se ve con el alma… Señor que vistes de malva ¿cómo te pido perdón?». Y fue entonces cuando llego a Ella, a la Esperanza, a la reina de la Macarena, con un larguísimo romance, espectacular, que puso en pie al Maestranza… «eres la Sevilla eterna que dura apenas un relámpago».

Un pregón magnífico, que finalizó xon una atronadora ovación, sentido, un homenaje a Sevilla, a su fiesta, a su realidad, a su pasado, a su presente y a su prometedor futuro. Sevilla Alfa y Omega. con Sevilla comenzó el pregonero y con Sevilla terminó, como no podía ser de otro modo, con sus dos palabras postreras Sevilla y Amén. Nada más que añadir.