Un azucarillo que sabe a gloria… ¡Te lo has currado, tocayo!

Suspira el querubín, entre nubes de incienso, por el premio merecido que han regalado a quien comparte pila con el culpable de sus suspiros. Merecido, porque es resultado de años de rodillas trabajándose el favor de quien manda, entre exabrupto e insultos, tragando todo lo necesario. Un regalo que sabe a gloria a quien siempre fue el más fiel de los perros del amo, y risas divertidas entre quienes desprecian sus volteretas buscando el azucarillo. ¡Te lo has currado, tocayo!

Suspira el ángel, con satisfacción contenida, por los cambios que se avecinan en algún martillo que muchos tienen en mente, porque los cambios de rumbo son a veces imprescindibles, sobre todo cuando el timonel ha demostrado su incompetencia dirigiendo a remeros que poco a poco han ido reduciéndose hasta casi desaparecer.

Suspira divertido por esas cartas que vuelan de whatsapp en whatsapp, azucarillo va y viene, ofreciendo protección y defensa ante los que atacan a las cofradías, al más puro estilo de la mafia siciliana… “déjate proteger por mi bondad infinita, mis potentes recursos y mi influencia sin par… o quédate en frente, y ya veremos qué pasa”. Suspira porque algunos siguen creyendo que los cofrades son gilipollas que no saben pensar por sí mismos…