La casa-hermandad de la cordobesa corporación de la Expiración ha sido testigo, en la noche de este jueves, 22 de febrero, de la presentación del proyecto del nuevo paso para el Santísimo Cristo de la Expiración y María Santísima del Silencio. En dicho acto, tanto el hermano mayor, José Luis Cerezo, -que ha aventurado un plazo de ejecución de seis o siete años y no saldrá hasta estar concluido- como el autor del diseño de las nuevas andas, Manuel Valera, han procedido a exponer el proceso llevado a cabo por la comisión encargada del seguimiento del mismo, así como los detalles del resultado final tras año y medio de estudios y trabajos. Este acto se enmarca dentro de los programados para la celebración en este año del primer centenario de la reorganización de la corporación. «Es un proyecto ilusionante para la hermandad, que evidentemente será cuestión de una serie de años en que se pueda materializar», se asegura desde el seno de la corporación del Viernes Santo.
Fue el pasado 29 de octubre cuando la hermandad de la Expiración aprobaba en cabildo extraordinario el proyecto de nuevo paso para el misterio de la cofradía, cumpliendo así un viejo anhelo de buena parte de los hermanos de la corporación de San Pablo. Como suele ser norma habitual en la cofradía, todo este proceso ha sido tratado con la máxima discreción, con el lógico objetivo de que sean los hermanos los primeros en ser informados de todos y cada uno de los extremos. Además, la asamblea de hermanos rechazó la opción de acometer mejoras en el actual paso de Cristo. El diseño se mostró entonces a los asistentes en pequeños grupos guardando una extrema discreción, como así lo requería la junta de gobierno de la corporación.
El nuevo paso, fruto de un profundo estudio catequético, ha emanado de la infinita creatividad del prestigioso orfebre cordobés Manuel Valera, quien, trabajando mano a mano con su hijo, ha concebido un diseño que mantiene la línea estilística de la cofradía, marcada inevitablemente por la sobriedad, el clasicismo y la elegancia, ausente de cualquier estridencia superflua. Es, por tanto, y como se apunta desde el seno de la cofradía, «un paso puramente cordobés». Con todo ello, una de las principales ideas que se persigue es el dotar de mayor protagonismo las imágenes titulares.
Este estilo clásico estará principalmente inspirado en la escuela rococó del siglo XVIII, por lo que tendrá influencia francesa, ejecutado en caoba y plata y donde va a predominar la curva frente a la rectilineidad del paso actual. A pesar de todo ello, presenta la novedad de que algunas partes incluyen pinturas, además de la esperada combinación de talla y orfebrería, la cual seguirá la línea de Damián de Castro -con técnicas como la cueva o la cintracueva-. Manuel Valverde será el encargado de la talla del nuevo paso, mientras que el resto de trabajos correrán a cargo de los artistas Edwin González (imaginería), Juan Pérez (carpintería), Jesús Zurita (pintura) y el propio Manuel Valera, siendo el punto de partida la descripción de los evangelios de Mateo y Lucas, que recogen el momento de la expiración de Cristo.
Por su parte, las imágenes que se situarán en las esquinas representan a santos caracterizados por su defensa sobre el Espíritu Santo, a saber: San Pablo, San Agustín, Santo Tomás de Aquino y Santa Teresa de Jesús. Esta simbología también se canalizará a través de la gran luminosidad del paso (unos 40 puntos de luz), en concordancia con las líneas curvas del paso, aludiendo a una representación de los vientos de la tierra tras la expiración de Cristo. Los candelabros serán de pared o de aplique.




















