Cuarenta años desde que Córdoba presenciara la bendición del Señor de la Sangre

El 12 de marzo de 1978 los cordobeses presenciaron la bendición de una nueva imagen que vendría enriquecer la Semana Santa de la Ciudad de San Rafael, aunque éste sería un proyecto a largo plazo. Se veía así cumplido el sueño de un grupo de jóvenes estudiantes del Colegio de La Salle, que en 1974 tuvieron la idea de formar una nueva cofradía, entrando en contacto con un recién llegado fray Ricardo de Córdoba en 1976 para materializarla.

No obstante, el germen de la hermandad giró en torno a una virgen de gloria que el imaginero sevillano Antonio Eslava Rubio pretendía transformar en Dolorosa, pasando a erigirse a erigirse canónicamente la hermandad en el Monasterio del Císter. A medida que la corporación va ampliando la nómina de hermanos, se ve decida a encomendar al imaginero Antonio Eslava Rubio la hechura de Nuestro Padre Jesús de la Sangre en el Desprecio del Pueblo. Además, se trata de la última imagen realizada por el escultor carmonense, pues falleció poco tiempos después. A partir de su bendición, cada Viernes de Dolores la hermandad comienza a realizar un Vía-Crucis por la feligresía del convento, sobre un antiguo paso donado por la cofradía del Sepulcro.

A pesar de la incorporación del titular cristífero, la hermandad decide no realizar la primera estación de penitencia hasta la llegada de un paso de palio, encargando entonces al imaginero sevillano Luis Álvarez Duarte la realización de una nueva imagen. La talla fundacional es de nuevo reconvertida en imagen de gloria, cuya primera salida procesional no se celebrará hasta 2005. Así el 8 de diciembre de 1980 se presentaba Nuestra Señora de los Ángeles en sus Misterios Dolorosos junto a la imagen de San Juan Evangelista que la acompaña.
La primera salida del paso de palio no llegaría hasta el 8 de diciembre de 1986, cuando se realiza una procesión letífica conmemorativa del décimo aniversario fundacional de la cofradía. Al año siguiente, la corporación queda integrada en la Agrupación de Cofradías, aunque no realizará su primera estación de penitencia, con el paso de palio de la Virgen de los Ángeles, hasta 1989.

Entre tanto, la hermandad recibía en 1988 las imágenes que componen el paso de misterio del Señor de la Sangre, aunque aún faltarían diez años para que pudiesen procesionar por las calles cordobesas. Estas nuevas tallas fueron ejecutadas por el jerezano Francisco Pinto Berraquero, cuyo número, que asciende a siete imágenes, convierten a este misterio en uno de los más escénicos de la Semana Santa cordobesa. De este modo, el Señor de la Sangre es acompañado por Barrabás y dos romanos, y, tras de ellos, Pilatos junto a su esposa, Claudia Prócula, y un tercer romano.

El paso de misterio de Nuestro Padre Jesús de la Sangre viene a representar el pasaje bíblico del Evangelio de San Marcos (15, 1-41), cuando Cristo es presentado al pueblo para ser liberado de acuerdo a la fiesta de la pascua judía. Sin embargo, el aclamo popular llevó a Poncio Pilatos a decidir la absolución del conocido delincuente Barrabás. Algunos retrasos en el tallado del canasto del paso de misterio hicieron que el estreno del mismo se retrasase hasta el Martes Santo de 1998. La salida se hizo ya desde la Iglesia Conventual del Santo Ángel, al que la cofradía hubo de trasladarse por el cierre obligado del monasterio cisterciense en 1996.
No será hasta 2009 cuando la hermandad incorpore al cortejo procesional a un nuevo titular, el Santísimo Cristo de la Conversión, obra de Antonio Bernal que la hermandad adquirió en sus tiempos originales en la Real Iglesia de San Pablo.