Mi primera intención, para elaborar el artículo de hoy, era hablar de una experiencia inolvidable como es el camino al Rocío con la Matriz de Almonte, pero esta mañana a la hora de leer la prensa cordobesa encontré un artículo con el que me replanteé mi opinión de hoy.
Tengo la sana costumbre de estar informado de los acontecimientos y, dada mi vinculación con Córdoba, soy habitual de otros medios además del que leen. Por ello, al leer como Francisco Nieto cargaba contra la decisión -acertada o no – de la Agrupación de Cofradías de no entrar en la Comisión de Patrimonio por el uso del casco histórico de Córdoba.
Paco Nieto, como firma los artículos, es ex presidente de una federación de asociaciones vecinales que ataca sistemáticamente a todo lo que rodea al mundo religioso, da igual las actividades que desempeñen. Si una Hermandad realiza una recogida solidaria en plena calle, seguro que piensan que está mal hecho por ocupar la vía pública. En cambio, si fueran ellos quien organizaran esa recogida, cualquiera que opine en contra será tildado de lo peor de este mundo, desde tacharle de ideologías con las que quizás no comulgue, hasta insolidario.
Este tipo de personas guardan un odio irracional a la Iglesia. Quizás desde que en 1974 fundara su primer movimiento vecinal ya venía pensando en unir a esa gente de ideología progresista que anhelaba cambios en un país que vivía enjaulado, pero el rencor de sus posiciones guerracivilistas hace que olvide que muchas de esas asociaciones fueron fundadas a partir de la intervención de sus párrocos.
Algunos pretenden revolver la historia a su antojo, deseando que su lucha se vea recompensada por medallas que cuestionan una vez entregadas, a no ser, una vez más, que sean ellos los beneficiados de éstas.
Cuando se recrimina que se ha de ser merecedor de una medalla con favores a la sociedad cordobesa y no sólo pedir dinero, se ha de ser consecuente con lo que se dice, o por lo menos saber de lo que se habla e informarse de ello, pues dudo mucho que sepa que las hermandades son quizás, de los mayores beneficiarios a la sociedad cordobesa que cree representar.
No todo lo que está vinculado a la Iglesia ha de ser rancio, sin embargo, la gran mayoría de aquellos que cargan contra esta parte de la sociedad sólo viven acordándose de tiempos gloriosos – para ellos -. Aquellos tiempos en los que las ciudades españolas eran iluminadas por las llamas provenientes de los templos, o de las plazas donde estaban las piras hechas por los sentimientos de miles de personas.
Quizás haya que hacer balance de cuánto las asociaciones que ha representado el Señor Nieto han devuelto a la sociedad cordobesa en forma de caridad, y cuanto han hecho las hermandades.
No todo es demagogia revanchista, también hay que saber estar callado y no meter la pata porque el resto del mundo no haga lo que queremos.
Y todo esto sin acritud, Señor Nieto.
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