Este martes, 28 de agosto, se presentará en el Monasterio de la Purísima Concepción de Lebrija la imagen de Nuestra Señora de la Sede, también llamada del “Refectorio” tras el proceso de investigación y conservación-restauración al que ha sido sometida.
Los trabajos han sido realizados, por el Conservador-Restaurador de Bienes Culturales D. David Triguero Berjano y el Historiador del Arte D. José María Calderón Llamas. Dicha investigación interdisciplinar se ha enmarcado dentro de los actos del V centenario de la fundación del cenobio lebrijano.
La imagen, de madera tallada, dorada y policromada, puede fecharse en el s. XIII-XIV. De estilo gótico, sigue el modelo de Virgen “Hodegetria”, sedente con el niño Jesús sostenido por su mano izquierda, mientras que con la derecha ofrece un atributo.
Este tipo de imágenes medievales, llamadas “fernandinas”, tienen gran difusión en los territorios conquistados por los cristianos, llamando la atención el número de las conservadas en el valle del Guadalquivir.
Ejemplos paradigmáticos de esta imaginería son: La Virgen de los Reyes, La Virgen de Valme de Dos Hermanas, la de Consolación de Utrera, Gracia de Carmona, Valle de Écija, Aguas Santas de Villaverde del Rio, o Álamo de Olivares, además de la Virgen del Castillo, también de Lebrija, delante de la que se presentará la Virgen de la Sede.
Será una ocasión única para contemplar las dos imágenes medievales de la Virgen de la Sede y la del Castillo juntas, testigos de los últimos siete siglos en Lebrija, pudiendo establecer interesantes paralelismos entre estas. Ambas fueron intervenidas a lo largo de su historia para adecuarlas a las modas de la época, en el caso de la Patrona de Lebrija para ser vestida con ropajes naturales y en el de la Virgen de la Sede con telas encoladas.
Aún en fase de investigación, se desconoce el lugar de procedencia de la imagen, aunque se puede afirmar que probablemente perteneciera a algún oratorio anterior a la fundación del Monasterio de la Purísima Concepción.
Cabe recordar que el convento lebrijano contiene bienes procedentes de los desaparecidos monasterios concepcionistas de San Juan de la Palma y Santa Justa y Rufina de Sevilla, además del de Ntra. Sra. De la Encarnación de Arcos de la Frontera, por lo que no se puede descartar ninguna hipótesis acerca de su origen.
Actualmente, toma fuerza la posibilidad de que la imagen provenga del oratorio primitivo del emparedamiento fundado por Leonor de Ribera en San Juan de la Palma de Sevilla, pasando posteriormente a la iglesia del convento, como consta en un legajo de 1790 procedente del archivo del mismo monasterio sevillano.
La imagen antes de su intervención fue sometida a una serie de pruebas científicas con el fin de alcanzar el mayor grado de conocimiento de la obra antes de efectuar cualquier intervención. Entre estas pruebas, se realizaron distintos análisis físicos, incluido un TAC (tomografía axial computerizada).
Durante los tratamientos de conservación restauración se han obtenido diferentes micro-muestras para determinar la caracterización mineralógica y composición química de sus pigmentos y materiales. Dichas investigaciones han sido realizadas en colaboración con el Grupo de Investigación PAI-TEP-199 “Patrimonio, Tecnología y Medioambiente” dirigidos por la Dra. D. Pilar Ortiz Calderón de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla.
En la intervención efectuada se ha reforzado y consolidado el soporte, realizando una exhaustiva fijación de los diferentes estratos polícromos que estaban en grave riesgo de desprendimiento, así mismo, se ha realizado un estudio de las diferentes policromías, conservando la intervención realizada en el siglo XVIII. A tal efecto, se ha llevado a cabo una limpieza general de la policromía, retirando barnices oxidados y repintes.
Así mismo, se han estucado y reintegrado las lagunas de policromía con un criterio diferenciador a corta distancia y mediante técnicas reversibles. Finalmente, se ha diseñado un nuevo sistema de cogida en acero inoxidable para facilitar su manipulación y evitar poner en riesgo tan delicada obra.
Con esta intervención se ha garantizado la conservación de la integridad de la imagen, una obra de gran importancia a nivel histórico, pero también de exquisita factura y calidad artística. La imagen podrá ser redescubierta por la ciudadanía, constituyendo en adelante una obra de indudable valor para la ciudad y la provincia, que se sumará al basto catálogo artístico de Lebrija.





