Una cita con la Virgen de la Victoria

San Lorenzo ha sido testigo de otra cita crucial en el calendario de acontecimientos que se desarrollan en el seno de la parroquia fernandina, que ha teñido de luz y elegancia los albores del nuevo curso cofrade. Una tarde noche que ha derrochado una singular emoción envuelta en nubes de incienso, latiendo al compás de marchas procesionales y respirando esa fe imperecedera que habita perenne en el corazón de los auténticos cofrades. Emoción tamizada de la dulce alegría incontenible de los sones de la Sociedad Filarmónica María Inmaculada de Linares, que puso el perfecto contrapunto al andar sereno de la que hoy ha sido Reina indiscutible de San Lorenzo.

Una salida procesional que ha vuelto a propiciar un nuevo bochornoso espectáculo por parte del Ayuntamiento de Córdoba, ya que a la hora prevista para que la procesión comenzase a avanzar, las 19:00, no había personado en la plaza de San Lorenzo dotación alguna de la policía local para garantizar la seguridad vial de los participantes en la procesión por lo que el cortejo ha estado detenido media hora esperando su llegada. Una nueva deleznable muestra de desprecio e incomprensible  falta de respeto por parte del Ayuntamiento de la ciudad hacia parte de sus ciudadanos, los católicos y los cofrades, que una vez más volverá a quedar sin adecuada respuesta en forma de públicas disculpas por parte de los rectores municipales.

A medida que el cielo crepuscular fue mutando en oscuridad, las calles de Córdoba parecieron rescatar del baúl de sus recuerdos, antiguas sensaciones que permanecían latentes en el alma del barrio hasta que la cofradía de los niños hebreos determinó rescatar del olvido la presencia inmaculada de Nuestra Señora de la Victoria que el pasado año recuperaba su protagonismo en virtud de la salida procesional que este domingo se ha vuelto a reproducir, en virtud de la decisión adoptada por el cabildo general de hermanos de la hermandad dando aprobación a la propuesta formulada por la junta de gobierno que preside Francisco Figueroa, que se marcó como una de las prioridades de su mandato recuperar la procesión de la Virgen.

Una cita en la la Virgen otrora dolorosa ha recorrido los rincones más hermosos del barrio de San Lorenzo, tal y como ocurriese el pasado año, a hombros de una cuadrilla dirigida con maestría por Juan Horacio de la Rosa, pasando por rincones emblemáticos como San Agustín o San Juan de Letrán y acompañada brillantemente por la Banda de Música María Inmaculada de Linares, formación musical contratada por la hermandad para este menester y que igualmente acompaña a la Virgen de la Palma el Domingo de Ramos, en su alegre caminar rumbo a la Santa Iglesia Catedral. 

Una imagen datada en el siglo XVIII

La Virgen de la Victoria, que el pasado año fue sometida a una pequeña intervención en su mano derecha, que presentaba un dedo fracturado, en concreto de la mano derecha, la que sujeta el cetro que porta la imagen – una pequeña intervención ejecutada por el tándem de imagineros cordobeses Pablo Porras y Juan Jiménez quienes además incorporaron a la imagen un nuevo sistema de sujeción del cetro de tal modo que se eviten contingencias similares en el futuro- está datada del siglo XVIII y su autoría es desconocida, aunque sí se conoce que fue restaurada por Miguel Arjona una vez pasó a formar parte de la Hermandad de la Entrada Triunfal.

Incorporada en 1982 como titular mariana de la corporación del Domingo de Ramos, adquirió una especial relevancia una vez vinculada a la corporación, erigiéndose como nueva protagonista de la estación de penitencia junto a la hermosa talla del Señor que realizase tiempo atrás Juan Martínez Cerrillo a partir de su primera salida en el año 1986 y convirtiéndose en uno de los símbolos inequívocos del afianzamiento de la hermandad. A partir de ese entonces, la Virgen de la Victoria comenzaría a cerrar la ilusionante mañana del Domingo de Ramos.

No fue hasta el año 1994 cuando María Santísima de la Victoria perdió su carácter penitencial con la llegada a la hermandad de Nuestra Señora de la Palma, dolorosa que fue incorporada estatutariamente el año anterior y había sido realizada por Francisco Romero Zafra en 1991, pasando a ocupar el puesto de su antecesora en la salida procesional. Con esta notable modificación, la Virgen de la Victoria, lejos de caer en el olvido o desaparecer del panorama cofrade cordobés al igual que ocurriera con muchas otras tallas a lo largo de la historia, se mantendría como titular de la cofradía, comenzando a recibir culto bajo advocación de Gloria.