Tejera estrenará la marcha de cornetas y tambores más antigua dedicada a un titular de Sevilla el próximo 27 de marzo

Entre los muchos eventos que el Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla ha dispuesto para celebrar la singular Cuaresma que está a punto de comenzar, y que hemos adelantado en primicia en Gente de Paz, hay uno marcado en rojo para los amantes de la música procesional con el paladar más exquisito. Se trata del concierto que tendrá lugar en Fibes el próximo 27 de marzo, Sábado de Pasión, que estará protagonizado por la banda del Maestro Tejera. Bajo el título Tejera de cornetas y tambores, la cita servirá para estrenar la marcha de cornetas y tambores más antigua dedicada a un titular de Sevilla, una pieza de 1931 que lleva por título «Al Santísimo Cristo de Burgos».

El reciente descubrimiento de esta marcha ha tenido un llamativo origen. La hermandad sevillana del Cristo de Burgos, gracias a la generosidad de los descendientes de D. Francisco Abaurrea Alvarez-Ossorio, quien fuera Hermano Mayor entre los años 1942- 1947, ha recibido una importante donación de documentos que conservaba la familia, entre los que destaca uno muy peculiar: la partitura de una marcha de cornetas y tambores dedicada al Santísimo Cristo de Burgos, compuesta por Joaquín García, suboficial maestro de la Banda del Regimiento de Infantería de Soria nº 9, no teniendo la Hermandad constancia de la obra ya que no llegó a ser estrenada.

Conviene recordar que la banda de cornetas y tambores del mítico Regimiento Soria 9, bajo la dirección de Julián Sánchez Mayoral, acompañaba por aquellas fechas al Santísimo Cristo de Burgos, titular cristifero de la corporación del Miércoles Santo. Así ocurrió en concreto en 1931, un año en el que la banda de cornetas y tambores acompaño también al Santísimo Cristo de la Salud de la Hermandad de la Carretería, el Viernes Santo, mientras que la banda de música actuaba todos y cada uno de los días de la Semana Santa hispalense, acompañando a las hermandades del Amor, el Museo, San Esteban, el palio del Madre de Dios de La Palma, las Cigarreras, la Macarena y el palio de la Carretería. Una época dorada para los músicos del regimiento que fructificó en un buen número de piezas como la que el próximo Sábado de Pasión los músicos de Tejera recuperarán para Sevilla.

La corporación ha explicado que tras consultar con D. José Manuel Castroviejo, autor de numerosos artículos y libros sobre música de nuestras cofradías, la hermandad ha sabido que en 1931 la dedicatoria de marchas para bandas de música era una costumbre más que asentada y por entonces ya habían sido compuestas varias de las marchas que hoy consideramos imprescindibles. Sin embargo, las marchas de cornetas y tambores seguían siendo toques breves, sencillos, innominados… No sería hasta finales de los años 40, por influencia de las marchas malagueñas introducidas por la Banda de la Policía Armada, cuando comienzan a aparecer composiciones de cornetas para las imágenes sevillanas. No obstante, no fue una tendencia generalizada hasta algunos decenios después.

Así pues, “Al Santísimo Cristo de Burgos” es, hasta el momento, el primer e insólito caso de una composición de cornetas y tambores dedicada a una cofradía de Sevilla, aunque debemos ubicarla en un contexto musical muy alejado de lo que hoy se entiende como marcha de cornetas y tambores, que deriva del estilo de Alberto Escámez. “Al Santísimo Cristo de Burgos” se encuadra en el tipo de marcha de carácter militar con acusada sencillez y brevedad, como podemos comprobar en los muchos discos de saetas del primer tercio del siglo XX, en los que composiciones similares sirven de preámbulo y/o colofón.La fecha consignada en la partitura es el 22 de marzo -es decir, el Domingo de Pasión de 1931. La banda recibió el encargo de interpretarla pero no llegó hacerlo. Entendemos como una de las posibles causas de la negativa a tocarla por parte del director de la Banda de cornetas y tambores del Regimiento de Soria nº 9 fue la premura con la que la recibiría, a escasos días de la Semana Santa. Tengamos en cuenta que las bandas de cornetas y tambores estaban conformadas por un exiguo número de componentes -en torno a la decena- y solían tocar “de oído”, es decir, sin partituras. Este cúmulo de circunstancias, unidas a que fue la última vez que salió la cofradía hasta 1935, provocó que la marcha cayese en el olvido.