Semana Santa versus Feria

«Mis gustos son simples, me satisfago con las mejores cosas», decía Winston Churchill. Una frase que bien podría valer para el sevillano en el despertar de la primavera.

La Semana Santa y la Feria de Abril son las dos expresiones populares de un mismo sentir y forma de vivir la ciudad; pero, al mismo tiempo, están llenas de matices que las hacen distintas y casi radicalmente opuestas.

Y entonces pulula la pregunta propia de tertulias y tapeos entre amigos: ¿Eres más de Feria o de Semana Santa?

Ha habido tantas respuestas como personas habitan la capital del Guadalquivir, pero la balanza siempre ha permanecido igualada. Siempre hasta este incierto 2021, claro.

Esta noche acaba la Feria de Abril más desapercibida y sosa de la historia, con una situación sanitaria delicada sí, pero al mismo tiene con una pobreza de programación (no de ahora, sino de antes incluso de las suspensiones que se ha llevado a cabo en los últimos días) que ha demostrado cuál es el foco de las instituciones y los propios sevillanos en cuanto a las fiestas locales.

El 2021 será recuerdado como el año del descancamiento de la Feria de Abril frente al empoderamiento notabilísimo de la Semana Santa en la ciudad. Los datos y sucesión de hechos así lo atestiguan.

Los cofrades comienzan a preguntarse por la viabilidad de la Semana Santa 2021 en el mes de junio del pasado año. La Feria de Abril por su parte no recibe ninguna mención.

Septiembre llega tras un verano con aparente mejora de los contagios y una repentina subida de los mismos en los últimos días, provocando el pesimismo y el desconcierto de los cofrades, al tiempo que se empieza a rumorear con posibles eventos organizados por el Consejo de Cofradías para la Cuaresma, independientemente de la celebración o no de la fiesta religiosa y cultural. La Feria, sin embargo, sigue en Standby.

Diciembre es el mes crucial. Las Navidades llegan con el anuncio de la suspensión fría y seca de la Feria de Abril. Pocos días más tarde, el Arzobispo anuncia la cancelación de la Semana Santa, y casi al mismo tiempo el Consejo de Cofradías presenta una gran exposición para la Cuaresma y los días grandes de la Pasión del Señor, con la participación de todas las hermandades en la sede cultural de Cajasol bajo el título de «In Nomine Dei».

A medida que avanza el calendario del recién estrenado 2021, se conocen actos y más actos para aliviar la falta de procesiones en las calles: conciertos en los templos, multitud de muestras como la ya nombrada en el párrafo anterior, el Círculo de Pasión en el Mercantil, la dedicada a la Hermandad del Valle en el Labradores, los misterios de la Semana Santa en el Casino de la Exposición, Sebastián Santos en la Casa de la provincia, Sevilla Fecit en el Ayuntamiento o In Paradisum en el Antiquarium de las Setas de la Encarnación, entre otras.

La Feria de Abril no tiene ninguna presencia en el calendario local hasta su celebración. Y los pocos actos que se programa -algunos conciertos o desfiles de modelos en la Avenida de la Constitución- son cancelados por la epidemia del Covid-19.

Las autoridades locales y principales instituciones se han volcado con la Semana Santa, lo cual se agradece; y al mismo tiempo han olvidado a la otra cara de Sevilla, que es su multitudinaria, histórica y archiconocida feria.

Pero además de ello, los propios sevillanos han mostrado su total apoyo a las hermandades, llenando los templos y formando colas en sus alrededores de varias metros; además de participar activamente en los cultos celebrados.

La alegría en las calles resurgía tras un año de confinamientos, mascarillas, negocios cerrados y restricciones. Daba gusto pasear por muchos enclaves de Sevilla en la que se evidenciaba una Semana Santa distinta pero vivida con la misma intensidad.

El caso de la Feria ha sido radicalmente opuesto. Poco ambiente, en líneas generales, se ha visto en las calles. Algunas flamencas han desfilado bajo las moderadas iluminanciones con farolillos en la Plaza del Salvador o la Plaza de San Francisco, pero la fiesta, el cante, el baile y la alegría ni se han olido. El espíritu de la Feria de Abril ha brillado por su ausencia en esta edición, incluso en el llamado «Sevilla Para» o el equivalente pandémico de la Calle del Infierno con los cacharritos.

Por todo ello, este año se ha constatado que Sevilla es infinitamente más cofrade que feriante, en un momento fundamental para apoyar ambas tradiciones.