Arzobispo de París (sobre la manifestación católica atacada): «Hubo un despliegue de rabia, desprecio y violencia»

Monseñor Michel Aupetit ha condenado el trato que recibieron los participantes en la marcha por «los mártires de la comuna»

El acoso a los cristianos tiene reacciones diarias por parte de la iglesia, denunciando un problema que se repite con asiduidad.

La última declaración ha sido la del arzobispo de París, Mons. Michel Aupetit, ante el lamentable linchamiento de activistas de extrema izquierda, quienes acosaron y despreciaron a los cristianos participantes en una procesión católica en París el pasado 29 de mayo.

Aupetit, tal y como recoge el medio digital «Infovaticana», ha definido el suceso de esta manera tan tajante: «Hubo un despliegue de rabia, desprecio y violencia».

Hay que recordar que la marcha cristiana del 29 mayo tenía como fin horar a los religiosos asesinatos durante la comuna de París en 1871, entre ellos el arzobispo de la capital francesa en ese momento.

El semanario católico francés Famille Chrétienne e Infovaticana indican que los participantes en la procesión sufrieron burlas y silbidos antes de que comenzara la procesión y, pocos minutos después de iniciar el recorrido planificado, un grupo de 10 hombres agredieron físicamente a los participantes rompiendo las banderas que estaban portando y arrojándoles algunos objetos.

Posteriormente, dichos medios explican que nas 50 personas violentas bloquearon la procesión cerca de la iglesia de Notre Dame de la Croix de Ménilmontant. A continuación, los organizadores pidieron a los participantes de la procesión que se refugiaran en la iglesia, donde el obispo auxiliar de París, Mons. Denis Jachiet, decidió poner fin a la procesión para evitar más violencia. Dos hombres mayores resultaron levemente heridos, uno de los cuales necesitó puntos de sutura por una lesión en la cabeza. El organizador del evento dijo al diario Le Figaro: «Esperamos y rezamos hasta que la policía nos dejó salir», y destacó que tanto las madres como los niños «estaban en estado de shock».

El arzobispo de París no es el único que se ha pronunciado sobre estos hechos. Karine Dalle, portavoz de la Archidiócesis de París, ha tachado el atentado como «surrealista, triste y con violencia totalmente gratuita».

Por su parte, el ministro de interior francés, Gérald Darmanin, dejó el siguiente mensaje de repulsa en la red social Twitter: «En París, los católicos fueron atacados por individuos violentos durante una procesión. La libertad de culto debe ejercerse con total serenidad en nuestro país».

Como puede apreciarse, las grandes autoridades civiles y religiosas del país vecino han apoyado sin cortapisas a los católicos ante una situación a agresividad injustificada y que dificulta la convivencia en paz y prosperidad.