Una delicada, y rica en detalles, obra para el culto y la devoción, que está inspirada en las peanas “de Carrete”, típicas de las imágenes de gloria y características de la Escuela Barroca en Córdoba de los siglos XVI y XVII
El pasado miércoles, día 31 de enero, fiesta de San Juan Bosco, cerca del Jardín de Fray Ricardo de Córdoba, el Hermano Mayor del Císter, acompañado de otros miembros del Cabildo de Oficiales, fueron testigos de cómo un sueño se hacía realidad: la terminación de la Peana Procesional de Nuestra Señora Reina de los Ángeles en sus Misterios Gozosos, la cual será estrenada durante los cultos en honor de Nuestro Padre Jesús de la Sangre.
Una delicada, y rica en detalles, obra para el culto y la devoción, sobre todo, de la Virgen de los Ángeles, que está inspirada en las peanas “de Carrete”, típicas de las imágenes de gloria y características de la Escuela Barroca en Córdoba de los siglos XVI y XVII, de una altura significativa para realzar la imagen de la Santísima Virgen, y en la que la principal peculiaridad de su diseño es el desarrollo de su planta, de líneas sinuosas, que le otorga una gran dificultad de ejecución, en la que, concebida para ser vista en sus cuatro caras, se engloban las labores de talla ornamental, dorado, pintura artística y escultura.
Esta peana, que está llamada a ser una de las grandes piezas del patrimonio artístico de las Cofradías de Córdoba, empezó a tomar forma allá por el año 2016 de la mano de los tallistas Miguel Ortiz y Manuel Jurado; continuando, durante el último año, los trabajos de dorado en el taller cordobés de Rafael Barón Jimenez. Y, finalmente, estos días, hemos asistido al momento de las últimas pinceladas a las pinturas que decoran cada lado de la peana, en un acto entrañable y cargado de simbolismo que ha tenido lugar en el taller de la pintora y restauradora Carmen Bernal Humanes, autora de dichas pinturas.
Esta artista cordobesa ha querido que sean dos niñas hermanas de la Hermandad del Císter las encargadas de pintar las últimas flores que, en la cartela dedicada a la Anunciación, los ángeles ofrendan a la Virgen María. En este taller de la plaza de las Doblas, inmerso en el olor a madera recién cortada, óleo e incienso, y a petición de Carmen Bernal, quedaron inmortalizadas, para siempre, esas últimas pinceladas con las que se terminaban siete años de trabajo en esta peana, así como esa relación especial que los niños tienen con la Santísima Virgen. Impresionó ver cómo estas niñas pasaban de la alegría y del alboroto correteando entre esculturas en barro e imágenes de madera al silencio y atención que mostraban ante las didácticas indicaciones de la pintora.












