Indignación en Sevilla por la foto de dos aficionados del Athletic de Bilbao orinando en la Basílica del Cachorro

Indignación, rabia e incomprensión son algunas de las sensaciones que se han multiplicado en las últimas horas en la ciudad de Sevilla que ha tenido que soportar la presencia de auténticas hordas de animales mezcladas con la afición del Athletic de Bilbao, insultando a España, portando banderas que defienden a presos etarras e incluso orinando en mitad de la calle.

Una indignación que se ha multiplicado por mucho ante la difusión de una fotografía, realizada por Joaquín González, que muestra a dos presuntos aficionados del equipo vasco miccionando en la fachada de la Basílica del Santísimo Cristo de la Expiración, el Cachorro de Triana. Una fotografía que demuestra la podredumbre moral de quienes han perpetrado este abominable hecho.

Pero también demuestra hasta qué punto la sociedad actual mira a otro lado cuando se cruza con gentuza de determinada calaña. En otros tiempos hubiera sido impensable que dos innombrables perpetrasen semejante atentado contra el respeto y las creencias de miles de ciudadanos sevillanos sin consecuencias. Tal vez sea el momento de que los sevillanos los andaluces despertemos para poner en su sitio a quienes vienen a mearse en nuestras caras.

Un silencio que contrasta con el elogio desmesurado a la afición vizcaína, por parte de medios de comunicación de toda España y de parte de la propia ciudadanía hispalense. Una afición que, si bien no tiene culpa de lo que hagan unos cuantos descerebrados, tampoco pone pie en pared ni echa de sus filas a quienes insultan y desprecian al resto de España o protagonizan hechos tan abominables como éste. Un silencio que les convierte en cómplices.