Entrevista | Ana Rey: «Me hace mucha gracia cuando veo a la gente comentando que lo que vale es el barro, dando a entender que el 3D es darle a un botón”

La escultora gaditana habla en la siguiente entrevista de su trabajo, de las técnicas vanguardistas que utiliza, de la crítica y de sus proyectos

La conversación arranca abordando la polémica suscitada, tras la decisión de la Hermandad de la Bondad de Jerez de sustituir a la imagen de María Santísima Salud de los Enfermos y Reina de todos los Santos. Se trata de la primera obra que realizó la imaginera gaditana, Ana Rey, una de las pocas mujeres de un ámbito eminentemente masculino, pero que atesora descaro y rebeldía a partes iguales.

Durante la entrevista, la polifacética artista no rehúye ningún asunto, al contrario, como un extremo rápido y habilidoso, encara una y otra vez con opiniones poco acostumbradas en un ámbito donde la prudencia es marca de la casa.

Ese carácter la lleva a abordar lo que supone la crítica, lo que le importa (más bien poco) las etiquetas que le ponen, los proyectos que tiene por delante y a confesar sin empacho cuál de sus obras es la predilecta.

«Esa Virgen no la voy a vender. Me están escribiendo muchísimas cofradías que están interesadas en comprarla. Pero no la voy a vender»


– ¿Cómo es el arte de Ana Rey?

Es mi sello y mi cruz, porque parece que aquí hay que pedir permiso a cierta gente, que son los que tienen la verdad absoluta de cómo se tienen que hacer las cosas y, si no vas por el camino que ellos te dicen, todo son burlas, insultos y ataques y todo lo que se ve en redes. Estos días se está viendo igualmente con toda la polémica que está habiendo (con la Virgen que donó a la Hermandad de la Bondad de Jerez).

– Tiene un concepto de la imaginería diferente.

“A la vista está que ella lo que quiere es estar conmigo, porque ya ha habido dos amagos de dársela a cofradías y no han salido bien”

Tampoco llega a ser hiperrealista. Sí tengo algunas imágenes como Pilato, la Santa Maravilla, o incluso, Claudia Prócula que hice este año, que se podrían considerar hiperrealistas, aunque no llegan a serlo, sí van un poco en esa línea. Realmente, los cristos y las vírgenes tampoco son tan hiperrealistas, lo que pasa es que ya me han encasillado ahí y no me van a sacar. 

A lo que siempre le he dado mucha importancia es a la mirada, que esté viva, que es lo que yo percibo. No es tanto el hiperrealismo de que la veas y digas ¡uuu, es que parece de verdad!, sino que la mires y te parezca que está viva.

– Entiendo que no le gustan las etiquetas.

La gente te lo dice como una ofensa, pero a mi no me ofende. Me da igual que me digan que soy hiperrealista, pues vale (risas). No creo que sea un insulto, te pueden decir cosas mucho peores.

“»Parece que aquí hay que pedir permiso a cierta gente, que son los que tienen la verdad absoluta de cómo se tienen que hacer las cosas y, si no vas por el camino que ellos te dicen, todo son burlas, insultos y ataques»

– Estudió restauración y conservación ¿Cómo empezó en la imaginería?

Empecé, precisamente, por la Virgen de la polémica. Cuando estaba en Sevilla, estudiando en la facultad, hice un busto de esa Virgen y cuando terminé, me gustó como quedó y lo puse en Facebook. Se empezó a compartir y compartir. No me lo esperaba. 

A raíz de ahí empezaron a salirme trabajos de imaginería y hasta el día de hoy. No me ha faltado el trabajo, empecé en 2010 y, salvo la época de la pandemia que fue más chunga, ha ido cada vez a más.

– Aplica técnicas contemporáneas a su trabajo.

Solo hay que ponerse. Entiendo que es mucho más fácil quedarse modelando en barro y no tener que aprender cosas nuevas. El modelado 3D, que es como hago los bocetos, es muy difícil. Me hace mucha gracia cuando veo a la gente comentando que lo que vale es el barro, dando a entender que el 3D es darle a un botón. Te quedas pensando en lo atrevida que es la ignorancia. Entre el barro y el 3D, es infinitamente más difícil hacerlo en 3D. De hecho, tuve que hacer un máster y para modelar en barro no he tenido que hacer nada. No es solo manejar el programa y modelar, luego hay que sacarlo del ordenador, para poder imprimirlo esa es otra, que no es darle al botón de la impresora y te sale como tu quieres. Lleva un proceso muy grande. Creo que la gente menosprecia el trabajo sin tener ni idea de lo que está hablando. La inteligencia artificial no la puedo aplicar a la imaginería, pero que si se pudiera también lo haría (risas), a las tecnologías no me cierro a ninguna. Si algún día le encuentro una utilidad, te aseguro que lo voy a aprender y lo voy a hacer.

«Me da igual que me digan que soy hiperrealista, pues vale (risas). No creo que sea un insulto, te pueden decir cosas mucho peores»

– Se critica el uso de la tecnología, pero no estamos en el siglo XVII.

Sobre el tema del sacado de puntos y del plantógrafo, esa es otra idea que tiene la gente de que te deja las cosas terminadas y dices, qué estáis hablando si cuando sale el sacado de puntos tiene todavía un montón de trabajo. Ya dices que haces el sacado de puntos, que todo el mundo lo hace, que esa es otra cosa que se esconde en la imaginería, ya es como si le quitara todo el mérito que pueda tener. Vamos a ver, si yo te doy (la pieza con) el sacado de puntos y no vas a ser capaz de hacerlo. Si los escultores no quieren decir que sacan de puntos es por culpa de la gente, que después te dice que eso no tiene mérito, que ya te lo da hecho la máquina. La culpa la tiene la gente que es muy bocazas. Y los escultores no quieren que se sepa porque no quieren verse expuestos a la crítica de la gente que se cree con derecho a opinar de todo. Como a mí me da exactamente igual, lo explico y cuento como se hace el sacado de puntos. Pero entiendo que haya quien no quiera exponerse a esas críticas innecesariamente. 

Muchas veces es el público el que condiciona a que no se quieran enseñar las cosas. Después te dicen que los demás no quieren enseñar nada, hombre, es que lo criticáis todo Dios mío. A mí a veces me dan ganas de decir, mira no os enseño nada porque después te cogen los vídeos y te empiezan a criticar, bueno queréis dejar a la gente hacer lo que quiera. Es que siempre es un sinvivir dentro del mundo cofrade, que es horroroso. 

“Realmente, los cristos y las vírgenes tampoco son tan hiperrealistas, lo que pasa es que ya me han encasillado ahí”

– Consiguió premios de La Hornacina ¿Cómo lo recuerda?

Se ganó primero, con el Nazareno de León, el de la categoría del experto y al año siguiente, con el Despojado de Pulpí el del público. Me hace mucha gracia, porque casi desde que empecé yo era la de las ‘virgencitas’ y, justamente, lo de los premios de La Hornacina están ganados con cristos. Eso es bastante curioso.

– ¿Qué supuso?

Todos los actores quieren ganar un Óscar y todos los imagineros el premio La Hornacina (risas). Un privilegio, porque a todos nos gusta que nos reconozcan lo que hacemos. Me hizo muchísima ilusión.

 – De toda su producción, si se tuviera que quedar con una obra ¿cuál sería?

La de la polémica. Porque fue la primera y si no hubiera hecho esa Virgen no estaría trabajando en esto. Ella fue la que me abrió las puertas.

“Muchas veces es el público el que condiciona a que no se quieran enseñar las cosas”

– ¿No va a volver a salir de su casa?

No. Esa Virgen no la voy a vender. Me están escribiendo muchísimas cofradías que están interesadas en comprarla. Pero no la voy a vender, porque siempre quise que se quedara en Cádiz, no pudo ser, y quería que se quedara cerca. No necesito ese dinero y prefiero que se quede aquí, que a la vista está que ella lo que quiere es estar conmigo, porque ya ha habido dos amagos de dársela a cofradías y no han salido bien.

También he pensado que hay gente que no va a poder verla más, porque no van a estar viniendo a mi casa de peregrinación. Como mucho, lo que me plantearía es hablar con alguna iglesia y que la pudiera tener allí, pero siendo mía, no perteneciendo a una cofradía ni nada. Hablar con el cura de la iglesia y decirle que me encargo del vestidor y que me haga un rinconcito allí para que la gente pueda ir a verla. Me parece un poco egoísta traérmela y que ya no la puedan ver nunca más. Pero a cofradías te garantizo que no va a ir.

– Estudió restauración, dibuja, realiza directos… Hace muchas cosas.

(Risas). He salido moderna. Esa es otra cosa que me critican mucho, pero bueno. Cuando me metí en la carrera pensé que restauración era lo que más salida iba a tener, tampoco sabía si me iba a poder dedicar a la imaginería. Tú puedes querer, pero si no sale, no sale. Tiene un componente de suerte, de estar en el sitio adecuado en el momento propicio. Tuve suerte y me he podido dedicar a lo que me gustaba.

Empecé haciendo directos en Twich, puse en el taller una cámara y el Cristo del Beso de Judas de El Puerto lo hice en directo, todo el proceso. Fueron buenos tiempos, pero lo hacía por las mañanas, la gente trabajaba y al final no había tanta gente. Con todo el tinglado que tenía que montar en el taller, cuando estás trabajando es más incómodo, porque tienes que estar pendiente de no meterte en medio de la cámara. Al final, decidí que a mí Twich no me merecía la pena. 

Al tiempo empecé a subir las stories de Instagram, que han funcionado muy bien. Ahora, me gustaría empezar un canal en YouTube, haciendo vídeos, algunos directos, colaboraciones, estoy dándole vueltas.

“Si los escultores no quieren decir que sacan de puntos es por culpa de la gente, que después te dice que eso no tiene mérito, que ya te lo da hecho la máquina. La culpa la tiene la gente que es muy bocazas«

– ¿Qué  proyectos tiene en perspectiva?

No voy a coger tanto como el año pasado, porque casi me dio algo. Me podía tirar c16 horas en el taller y es que no tienes vida, no te merece la pena. Recuerdo que estaba terminando a Claudia Prócula y no era capaz de  ponerle las pestañas, del cansancio que tenía. Y me dije esto no lo vuelvo a hacer más en la vida.

Este año decidí que cogía menos trabajo. Tenía la Virgen de Filipinas, que ya se la han llevado, una Virgen para un pueblo de Badajoz, un Flagelado para Torrent y una figura para el misterio del Medinaceli de Valladolid. También estoy haciendo un misterio para un particular, que son siete figuras, pero más pequeñitas  para el año que viene también hay cosas en lista de espera.