Numeroso público acompañó al patrón en su anual salida procesional
La jornada comenzó con chubascos en Huelva. El día en el que el patrón recorre las calles de la capital estaba encapotado cuando comenzó la función solemne, en torno a las 10 horas. Poco después anunciaba la hermandad de Los Estudiantes un cambio en el regreso desde San Pedro hasta su sede canónica, temiendo que la lluvia volviera a hacer acto de presencia.
En el interior de la parroquia, Santiago Gómez Sierra presidía una función que contó con el acompañamiento musical de la Camerata Vocal “Concertante”, de Huelva. Numerosa afluencia de público que propició que algunos devotos permanecieran de pie durante la duración de la misa. Durante su intervención, el obispo recordó las burlas hacia signos cristianos, como la que se mostró durante los Juegos Olímpicos de París, o la de Lalachus durante las campanadas de fin de año en RTVE, quien exhibió el busto del Sagrado Corazón de Jesús con la testa de la vaquilla de El Gran Prix. Tampoco se olvidó de la reciente polémica con el cartel de San Sebastián en Palma de Mallorca. Gómez Sierra pidió seguir el ejemplo de San Sebastián, no rehuyendo «el combate de la fe, dando testimonio de la verdad en la caridad».

Poco después de las once y media la cruz parroquial asomaba a la avenida Federico Mayo. El paso, exornado por rosas y claveles rojos, estuvo comandado por Manuel Gómez. Detrás, la banda del Nazareno de Huelva. A su llegada a la plaza de los Litri la Banda Sinfónica Municipal de Huelva interpretó “Manuel Báez el Litri” y “Mi Huelva tiene una ría”, entonando la letra los presentes. El momento más emocionante llegó posteriormente, en las inmediaciones de la parroquia de San Pedro. Allí, a los sones de “Señor de Huelva”, fue entregado el bastón de mando a San Sebastián, que es alcalde perpetuo de la capital onubense. Un lugar donde antaño se encontraba el Ayuntamiento de Huelva, y donde fue proclamado en 1738 Patrón de la ciudad. Pilar Miranda, alcaldesa de Huelva, entregó al obispo el bastón que, tras ser bendecido, fue colocado en el ángel que presidía la delantera del paso de manos de Jairo del Toro, prioste de Los Estudiantes.
Tras este emotivo acto, San Sebastián, que contó con numeroso público y decenas de representaciones de hermandades de la capital y la provincia, emprendió el regreso discurriendo por calle Jesús de la Pasión, rotonda de la Dinastía de los Litri, Mackay Mcdonald, pasaje Cristo de la Sangre y Federico Mayo.






