Patricia del Pozo: «No me corresponde juzgar la intervención que se le ha hecho la Virgen de la Macarena»

Macarena

La consejera de Cultura apela al consenso ante la petición de supervisión técnica formulada por la Hermandad de la Macarena y destaca el papel del IAPH como órgano asesor disponible para todas las hermandades, “desde el respeto y el trabajo conjunto”

La consejera de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía, Patricia del Pozo, ha hecho un llamamiento al entendimiento institucional y a la cooperación respetuosa tras la decisión de la Hermandad de la Macarena de solicitar la intervención del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH) como órgano supervisor en futuras actuaciones sobre sus bienes artísticos, en particular tras la restauración de su dolorosa titular, una intervención que ha generado amplio debate entre sus devotos.

“Más que imponer medidas, hay que trabajar en conjunto”, ha subrayado la consejera, quien recordó que el IAPH está “abierto a todas las hermandades y entidades que, previa solicitud, quieran poner en valor distintas piezas de su patrimonio”. Del Pozo defendió la línea de actuación habitual del Instituto, caracterizada —según sus palabras— por el consenso con los titulares de los bienes y una actitud de servicio, no de imposición.

Respeto institucional y autonomía de las hermandades

En sus declaraciones a los medios de comunicación, Del Pozo evitó valorar directamente la reciente intervención realizada sobre la Virgen de la Esperanza, afirmando que “no me corresponde juzgarla” y recalcando que en Andalucía “existen numerosos expertos cualificados que pueden emitir una opinión técnica al respecto”. No obstante, recordó que la relación de la corporación de San Gil con el IAPH ha sido fluida y estrecha, mencionando como ejemplo reciente la restauración del manto de la coronación canónica, llevada a cabo por este organismo dependiente de la Junta.

La Junta de Gobierno de la Hermandad ha aprobado que sea el propio IAPH quien asuma “las labores de supervisión técnica” en futuras actuaciones patrimoniales. Una vez concluidas dichas labores, se convocará un cabildo general extraordinario con el fin de valorar los resultados del informe técnico y, en función de ello, determinar las medidas que se estimen oportunas. Esta decisión se produce en un contexto de creciente sensibilidad en torno a la conservación del patrimonio sacro, especialmente cuando se trata de imágenes de profundo arraigo devocional.

Bienes devocionales y patrimonio cultural

Del Pozo quiso contextualizar estas situaciones recordando que las imágenes titulares son, en la mayoría de los casos, propiedad de las propias hermandades o de la Iglesia, que han sido responsables de su conservación a lo largo de generaciones. “Se trata de imágenes profundamente devocionales que transitan del patrimonio material al inmaterial”, destacó, subrayando la dimensión simbólica y espiritual que excede la mera valoración artística.

En este sentido, la consejera reiteró el compromiso del Ejecutivo andaluz con la protección del patrimonio cofrade, recordando que desde el inicio de su mandato se han articulado líneas de subvención destinadas a restauración, limpieza y conservación de imágenes sacras. A su juicio, este trabajo se realiza “de forma habitual y normalizada” por las propias hermandades, que históricamente han asumido con responsabilidad el cuidado de sus tesoros artísticos.

Finalmente, Del Pozo explicó que cualquier hermandad interesada en iniciar un expediente de protección sobre alguna de sus imágenes puede hacerlo mediante un procedimiento administrativo que parte del consenso interno. Una vez presentado, la Junta de Andalucía estudia, tramita y, en su caso, concede la protección legal correspondiente, garantizando así la preservación de estos bienes culturales “para las generaciones futuras”.

Esta postura conciliadora por parte del Gobierno autonómico llega en un momento en que las hermandades andaluzas —y particularmente la Macarena— se enfrentan al desafío de conciliar la tradición devocional con los criterios técnicos de conservación, en un contexto social cada vez más sensible y participativo en torno al devenir de su patrimonio sacro.