La formación cordobesa anuncia un nuevo acuerdo con la Hermandad del Huerto de Andújar para los Miércoles Santos de los próximos dos años, junto a una imagen de honda carga expresiva esculpida por Luis Aldehuela
La Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús de la Fe, perteneciente a la Hermandad de la Sagrada Cena de Córdoba, ha oficializado un acuerdo que marcará un nuevo capítulo en su trayectoria cofrade: acompañará musicalmente a Nuestro Padre Jesús en su Agonía en el Huerto de Andújar durante sus salidas procesionales del Miércoles Santo de los años 2026 y 2027. La formación pondrá sus sones al servicio de una imagen de intenso dramatismo, cuya historia artística y devocional se remonta a los años posteriores a la Guerra Civil.
La talla de Jesús en el Huerto de los Olivos, que procesiona en la Semana Santa de Andújar, es obra del insigne artista Luis Aldehuela Gómez, escultor y pintor de fecunda actividad en la posguerra andaluza. La imagen fue concebida en 1943 a partir de un proyecto aprobado por la Junta de Gobierno de la hermandad, empleando como soporte material la viga maestra del desaparecido Palacio de la Condesa de Gracia Real, demolido tras los estragos del conflicto civil. El autor eligió para la ejecución madera de cedro, elaborando una imagen de tipo semi-candelero y de vestir, en la que se conjugan con maestría la anatomía, el gesto y la expresión espiritual.
Una iconografía cargada de profundidad teológica y fuerza emocional
La imagen del Señor refleja un momento crucial del relato evangélico: la agonía de Cristo en el Huerto de los Olivos. Aldehuela opta por una expresión facial serena, con la mirada alzada al cielo, evocando la invocación confiada al Padre antes del sacrificio, al tiempo que incorpora con gran intensidad dramática un reguero rojo sobre las sienes, símbolo del sudor convertido en gotas de sangre al que se refiere el Evangelio de San Lucas (22, 44). Este detalle no es un mero recurso ornamental, sino una declaración teológica del sufrimiento redentor, articulada visualmente con sobriedad y vigor.
Las manos abiertas y suspendidas hacia el suelo, tal como figuraban en el boceto original, expresan el abandono total a la voluntad divina y la espera resignada ante la inminente llegada de los verdugos. En el conjunto original del misterio se proyectó la figura de un ángel que, en un primer diseño, portaba la Cruz de la Salvación; más adelante, esta fue sustituida por el Santo Grial, elemento que acentúa la significación eucarística del momento representado. La posición del ángel, colocada a un lado del Señor en lugar de frente a Él, introduce una lectura distinta respecto a los esquemas tradicionales y acentúa la soledad de Jesús.
El acabado de la escultura culmina con unos pies tensos, elevados y sin contacto con el suelo, una solución formal que subraya el estado de ansiedad y tensión espiritual propio del pasaje evangélico.
Una restauración integral en el siglo XXI devolvió el esplendor a la imagen
Con el cambio de siglo, la hermandad afrontó un ambicioso proceso de restauración de su patrimonio devocional. En el año 2001, se acometió la intervención integral del Cristo, confiada al escultor sevillano Salvador Madroñal. Este restaurador procedió a la reconstrucción total del candelero, completando el cuerpo y depositando las cenizas del soporte original en su interior, en un gesto cargado de respeto simbólico por la obra primitiva.
La intervención incluyó una exhaustiva limpieza biológica, con estudios entomológicos para preservar la madera, y la recuperación de la policromía original, logrando dotar de nueva viveza al rostro del Señor, destacando especialmente la intensidad de la mirada. Coincidiendo con esta restauración, la hermandad estrenó una nueva túnica en terciopelo granate bordada en oro fino, confeccionada por Francisco Javier García y Martín Suárez, que realza la prestancia visual del conjunto en cada salida procesional.
El reciente acuerdo musical con la Agrupación de la Sagrada Cena de Córdoba supondrá un nuevo impulso a la presencia del Cristo de la Agonía en la Semana Santa andujareña, en una conjunción de arte, música y devoción que seguirá escribiendo la historia de esta venerada imagen y de la corporación que la venera.





