La hermandad recorre las calles de Lepanto y de Levante bajo palio
Procesiones hay muchas, pero solo unas cuantas consiguen pasar a la historia. Y este ha sido el caso de la Hermandad de la Soledad, que este sábado ha recorrido las calles de Lepanto y de Levante, en un rosario extraordinario y que, pese a tratarse (valga la redundancia) de un rosario, ha tenido un sinfín de connotaciones más que especiales.
La más llamativa ha sido la de que la talla que esculpiera el inolvidable Luis Álvarez Duarte ha procesionado bajo palio. En concreto, el de Los Dolores de Pedro Abad. La ocasión, la conmemoración del cincuentenario fundacional, lo merecía y la estampa ha sido única, de una belleza incontestable y que habrá que esperar mucho para volverla a ver.
El caminar del paso, con dicha connotación, ha sido el que siempre se espera de las cuadrillas que dirige Carlos Lara, rozando la perfección. Un gran trabajo el de los costaleros que refrenda la figura de uno de los capataces más contrastados de Córdoba y que está viviendo un 2025 de ensueño.
Pero el binomio nunca es perfecto sin banda y no hace mucho que la cofradía decidió que la llevara el Viernes Santo. Fue otra decisión histórica y la apuesta por La Estrella ha sido otro acierto en el haber de la corporación. La formación de la Huerta de la Reina ha sonado como acostumbra en estos últimos tiempos, espectacular y en continuo crecimiento.
La historia también se ha escrito en el recorrido, ya que en la estación de penitencia no se acostumbra a recorrer casi ninguna de las que este sábado ha transitado La Soledad. Desde Sagunto a los Jardines Madre Coraje, pasando por Juan de Cervantes, Conquistador Benito de Baños, Hermano Juan Fernández, Levante, Escritor Carrillo Lasso y Platero Pedro de Bares, el itinerario ha mostrado la unión cada vez mayor con su barrio, desde que la hermandad trasladase su sede a Los Franciscanos.
Esa fue otra decisión histórica y, de momento, en todas está acertando La Soledad de forma extraordinaria.




































