El Vía Crucis completa el discurso iconográfico del paso del Señor de la Amargura y se presentará en el Martes Santo

Culminación de un programa artístico concebido durante años

El respiradero del paso del Señor alcanza su plena definición iconográfica con la incorporación del Vía Crucis, elemento que cierra definitivamente el conjunto simbólico y estético previsto para esta obra procesional. Este ambicioso proyecto verá la luz en su totalidad durante la estación de penitencia del Martes Santo, fijada en el 31 de marzo, momento en el que la cofradía mostrará por primera vez la integridad de su planteamiento artístico.

Intervención de los principales artífices del conjunto

El orfebre Alberto Quirós ha concluido los trabajos relativos a las coronas y atributos identificativos de las imágenes de San Gregorio de Elvira, San Cecilio, San Juan de la Cruz y San Juan de Dios, todas ellas ejecutadas por el imaginero Ángel Asenjo. Estas piezas, concebidas con un marcado sentido devocional y simbólico, se integran ahora en el conjunto procesional, que alcanzará así su plena manifestación estética en la próxima salida penitencial.

Desarrollo progresivo de un proyecto coral

Con esta finalización, se da por concluido el programa iconográfico integral ideado por el hermano de la corporación Salvador Garzón, cuyo diseño fue aprobado en su momento por el Cabildo de hermanos. La ejecución de esta propuesta ha sido fruto de una labor sostenida en el tiempo, en la que han participado de manera coordinada el bordador Sebastián Marchante, el propio Ángel Asenjo como responsable de la imaginería, y el orfebre Alberto Quirós, configurando un conjunto de notable coherencia artística.

Ampliación del conjunto escultórico y simbólico

A las cuatro imágenes recientemente completadas se incorporaron con anterioridad las de San Juan Evangelista, San Juan Bautista, San Pedro y San Pablo, junto a los beatos Pedro Dueñas y Juan de Cetina. Este conjunto alcanza así la cifra de diez figuras, que dialogan visual y teológicamente con seis cartelas en las que se representan episodios de la vida de Cristo y de su Madre, reforzando el carácter narrativo y catequético del paso.

Restauración patrimonial como complemento del proyecto

Paralelamente, la Hermandad prosigue con las labores de adecuación y conservación del paso de Jesús de la Amargura, abordando la fase final de restauración de la pareja delantera de guardabrisas. Estas piezas, realizadas en 1947 por Nicolás Prados López, están siendo intervenidas en la actualidad por el taller de dorado y restauración de Abel Velarde, completando así un proceso que combina recuperación patrimonial y renovación artística.