En directo | Sevilla celebra hoy el Corpus Christi con la recuperación del recorrido por Placentines y un cortejo de máxima solemnidad en la Catedral

La jornada arranca en la Capilla Real con los laudes y culmina con la salida de la Custodia de Arfe en una procesión de amplio despliegue ceremonial

Sevilla celebra este jueves 4 de junio la solemnidad del Corpus Christi, una de las manifestaciones religiosas de mayor arraigo en la ciudad, que mantiene su celebración en jueves como expresión de continuidad histórica, junto a otras capitales como Toledo o Granada, pese al traslado general de la festividad al domingo en el conjunto del país. La jornada se desarrolla con una intensa carga litúrgica, patrimonial, devocional, institucional y ceremonial, articulada en torno a la Catedral de Sevilla y al Santísimo Sacramento, que centra toda la estructura del cortejo procesional.

SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI. SANTA MISA Y PROCESIÓN EUCARÍSTICA

Inicio de la jornada en la Capilla Real y acceso progresivo a la Catedral

La programación del Corpus ha comenzado a las 8:00 horas con el rezo de laudes en la Capilla Real, dando inicio a una mañana de carácter estrictamente litúrgico. Los fieles han accedido al templo desde las 7:30 horas por la Puerta del Príncipe, mientras que a las 8:15 horas ha tenido lugar la salida de la procesión desde la Puerta de San Miguel, con la incorporación de todas las hermandades de la ciudad, tanto de gloria, penitencia como sacramentales, en un único cortejo unitario.

A las 8:30 horas se ha celebrado la Solemne Eucaristía, presidida por el arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, en el interior de la Catedral, en un ambiente de máxima solemnidad, recogimiento y centralidad eucarística. Tras la Comunión, el Santísimo Sacramento ha sido expuesto, momento en el que los seises han ejecutado su tradicional danza ante Él, uno de los elementos más singulares del ceremonial sevillano. Posteriormente, el Santísimo ha sido trasladado a la Custodia de Arfe, quedando prevista la salida procesional en torno a las 10:30 horas.

Composición completa del cortejo procesional del Corpus Christi de Sevilla

El cortejo se estructura mediante un complejo orden de carácter histórico, devocional, institucional y ceremonial. Lo encabezan los niños carráncanos, seis parejas de acólitos con hachetas y vestimenta del siglo XVIII, seguidos del Guion Sacramental de la Archicofradía del Sagrario, pieza inicial del dispositivo procesional.

A continuación, desfilan las hermandades de gloria, ordenadas por antigüedad, entre las que figuran la Divina Pastora (Capuchinos), San Hermenegildo, Guadalupe de la Misericordia, Medalla Milagrosa, Carmen del Santo Ángel, Guadalupe de San Buenaventura, San Carlos Borromeo, Sacristanes de San Isidoro, Rosario del Barrio León, Rocío de la Macarena, Rocío de Sevilla-Sur, Rocío del Cerro del Águila, Dolores de Torreblanca, Montemayor, Virgen de la Sierra de San Roque, Carmen del Corpus Christi, Santa Lucía (ONCE), San Cristóbal, Virgen del Mar, Araceli, Prado del Salvador, Sagrado Corazón de Nervión, Rocío del Salvador, Santa Lucía de Santa Catalina, Virgen de la Cabeza de San Juan de la Palma, Carmen del Altozano, Carmen de San Gil, San Cosme y San Damián, Valvanera, Divina Pastora de Santa Ana, Rocío de Triana, Pura y Limpia del Postigo, Rosario de los Humeros, Amparo de la Magdalena, Divina Pastora de San Antonio, Nieves de Santa María la Blanca, Mercedes de la Puerta Real, Rosario y Carmen de Santa Catalina, Divina Pastora y Santa Marina, Madre de Dios del Rosario de Santa Ana, Carmen de Calatrava, Virgen de la Luz de San Esteban, Salud de San Isidoro, Consolación de los Terceros, Maestros Carpinteros del Salvador, Rosario de San Julián, Ánimas de San Onofre, Pilar de San Pedro y Reyes de San Ildefonso.

Tras este bloque procesiona Santa Ángela de la Cruz, paso de 2009, obra de José Antonio Navarro Arteaga, que introduce el conjunto de imágenes devocionales.

Se incorporan después las hermandades de penitencia no sacramentales, siguiendo el orden de la Semana Santa: Pino Montano, Dulce Nombre de Bellavista, Divino Perdón de Parque Alcosa, Cristo de la Corona, Jesús Despojado, El Amor, Vera+Cruz, Penas de San Vicente, Las Aguas, Los Javieres, San Esteban, Los Estudiantes, Dulce Nombre, Carmen Doloroso, Baratillo, Cristo de Burgos, Los Panaderos, Los Negritos, Las Cigarreras, Monte-Sión, Quinta Angustia, El Valle y El Silencio.

Posteriormente desfilan las Santas Justa y Rufina, copatronas de Sevilla, obra de Pedro Duque Cornejo (1728), con la Giralda como elemento simbólico central.

Les sigue el paso de San Isidoro, obra en plata del siglo XVIII, acompañado por su hermandad, y a continuación el conjunto de hermandades sacramentales, entre las que figuran Buen Fin, Flores y San Eugenio, Blanca Paloma, Divino Redentor, Virgen del Reposo, Candelaria, San Leandro, Santa Teresa, San José Obrero, San Benito, Sagrada Familia, Los Remedios, Sagrada Cena, Valme de Bellavista, Dolores del Cerro, Santa Genoveva, San Gonzalo, La Sed, La Paz, Sagrado Decreto (Trinidad), Los Gitanos, La O y el Santo Entierro.

El cortejo continúa con el Niño Jesús, seguido de San Leandro, obra de Pedro Duque Cornejo (1741), con su característico revestimiento de plata.

A continuación desfilan las representaciones del Rey San Fernando, precedidas por el Pendón de San Fernando, comisiones militares, cuerpos policiales, instituciones civiles, académicas, universitarias y eclesiásticas, junto al cabildo catedralicio y la Real Maestranza.

Le sigue la Inmaculada Concepción, obra de Alonso Martínez, acompañada por hermandades de basílicas como Macarena, Gran Poder, María Auxiliadora y el Cachorro.

Después procesiona nuevamente el Niño Jesús, seguido de seminario, clero regular y diáconos.

Cierra este bloque la Santa Espina, acompañada por el coro catedralicio, los seises, el pertiguero y el cabildo.

Finalmente, el cortejo culmina con el Santísimo Sacramento en la Custodia de Arfe, conducido por sacerdotes con casullas blancas, seguido del arzobispo de Sevilla, el deán, autoridades civiles y militares, Ayuntamiento, Diputación y una compañía mixta de los Ejércitos de Tierra y Aire.

Regreso histórico del cortejo por Placentines hacia la Catedral

La principal novedad de esta edición es la recuperación del paso por la calle Placentines, tras el tránsito por Francos, devolviendo al cortejo uno de sus enclaves históricos de mayor carga simbólica, arquitectónica y devocional.

El recorrido por la estrechez de Placentines refuerza la intensidad visual del cortejo antes de dirigirse a la calle Cardenal Carlos Amigo Vallejo, desde donde se efectúa la entrada en la Catedral por la Puerta de los Palos, restituyendo un esquema procesional tradicional.

Altares, arquitectura efímera y dimensión popular de la festividad

La celebración se completa con la presencia de altares, balcones y escaparates, organizados mediante concurso, que configuran un paisaje urbano de fuerte carácter ornamental y popular.

La Plaza de San Francisco acoge estructuras de arquitectura efímera en estilos como el neogótico, mudéjar, gótico o barroco, reforzando la dimensión estética del Corpus sevillano.

Una celebración de fuerte arraigo histórico y devocional

El Corpus Christi de Sevilla se mantiene como una de las principales manifestaciones públicas de fe del calendario religioso, articulando tradición medieval, patrimonio artístico, estructura institucional y devoción popular en torno a la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía.

La Custodia de Arfe vuelve a ocupar el centro absoluto de la celebración, consolidando el sentido último de una jornada que reafirma el vínculo entre la ciudad, su historia y su identidad litúrgica más profunda.

La ciudad vuelve a reconocerse en su celebración más antigua

Con la recuperación del itinerario histórico por Placentines y la participación de la práctica totalidad del tejido cofrade, institucional y civil, Sevilla ha vuelto a proyectar hoy la imagen de una ciudad que se reconoce en su propia tradición. El desarrollo del cortejo, marcado por la solemnidad, el orden ceremonial y la intensidad simbólica del recorrido, ha reafirmado el valor del Corpus Christi como una de las expresiones públicas de fe más definitorias del calendario hispalense, donde patrimonio, devoción y memoria colectiva vuelven a converger en torno al Santísimo Sacramento.